El Cocodrilo se refuerza, pero ¿bien o mal?

El Cocodrilo se refuerza, pero ¿bien o mal?

A tan solo 24 horas de la elección de los refuerzos por parte de los cuerpos de dirección de los equipos que intervendrán en la IV Liga Élite del béisbol cubano, disímiles son los criterios al respecto.

En temas deportivos y, específicamente, en lo relativo al pasatiempo nacional, encontrar un criterio unificado resulta cuanto menos peculiar. Con la confección de cada roster se encienden polémicas. ¿Por qué sí este pelotero y no aquel? ¿Por qué más pitchers y un receptor, si necesitan un jardinero?

Los vigentes monarcas de la Serie Nacional de Béisbol, los Cocodrilos de Matanzas, entre sus siete refuerzos eligieron un jugador de cuadro, un jardinero y cinco lanzadores.

En el caso del infield, la elección fue el polivalente pelotero granmense Yulieski Remón, quien ya tiene una participación previa con los saurios en la Baseball Champions League Américas, lo que facilita su adaptación al sistema de juego del conjunto occidental.

El Cocodrilo se refuerza, pero ¿bien o mal?

En la parte práctica del juego, aporta un gran cúmulo de posibilidades, al poderse desplazar por todas las posiciones del abanico en caso de ser necesario. Madero en mano tampoco desentona, combinando poder al bate con velocidad en el corrido de las bases, lo que da la posibilidad de utilizarlo como primer o noveno bate.

La novena occidental también sumó a sus huestes al jardinero Rafael Álvarez, un bateador zurdo que puede cumplir diferentes roles, ya sea como emergente zurdo u ocupando un puesto como regular.

El Cocodrilo se refuerza, pero ¿bien o mal?

En la pasada campaña nacional, el agramontino se comportó de manera casi inmaculada a la defensa; muestra de ello lo destaca su excelente promedio defensivo de 994, que lo convierte en una alternativa fiable para desempeñarse en cualquiera de los jardines y poder rotar a jugadores.

En torno al staff de lanzadores, aspecto más discreto del conjunto matancero por la salida por contrato de sus principales figuras, como los zurdos Yoennis Yera y Yamichel Pérez, el cerrador Armando Dueñas y las lesiones de Denis Quesada y Renner Rivero.

El cuerpo de serpentineros que lidera el olímpico Jonder Martínez, si bien tuvo resultados en la Serie Nacional, es un equipo de lanzadores jóvenes con excelente calidad, pero que, ante un mayor nivel de exigencia, las pocas horas de vuelo pueden jugar en contra.

Para reforzar a los actuales monarcas del béisbol cubano, las elecciones fueron el granmense Sammi Benítez, el pinareño Jenier Álvarez, el villaclareño José Carlos Quesada, el espirituano Yanielquis Duardo y, en una primera instancia, se había anunciado al zurdo Naykel Cruz, pero no podrá participar en el campamento por salir de contrato rumbo a Italia.

El Cocodrilo se refuerza, pero ¿bien o mal?

En sustitución del ex de los Orioles de Baltimore, fue anunciado el veterano granmense Leandro Martínez, todo un experimentado en el mundo del bate y la pelota.

En el caso de Sammi Benítez, aunque es cierto que no tuvo su mejor desempeño en el último clásico doméstico, puede cumplir con el rol de abridor, ya que es un pitcher que camina los partidos.

El Cocodrilo se refuerza, pero ¿bien o mal?

Álvarez, de la más occidental de las provincias cubanas, puede alternar las funciones de abridor y relevista, algo que no le resulta ajeno, ya que con los vegueros lo vimos hacerlo.

Con las adiciones de Duardo y Leandro Martínez, los dirigidos por Armando Ferrer suman experiencia; son dos atletas que pueden fungir como líderes y tirar del grupo, además de todo lo que pueden aportar desde el montículo por su probada calidad.

El Cocodrilo se refuerza, pero ¿bien o mal?

Una de las mayores interrogantes para los fanáticos radica en por qué no se pidió un receptor, a sabiendas de que Andrys Pérez debe salir a cumplir con su contrato en Venezuela, a inicios de la competencia.

En el área de la receptoría, la tropa yumurina cuenta con George Antony Ponce, Yoandry Jiménez y Fernando Hernández. De ellos, quien más jugó la posición en la Serie Nacional fue Ponce, un atleta de perspectivas, ambidiestro, pero que apenas tiene 19 años.

Los receptores tardan más que cualquier otra posición en madurar, aunque el juego diario le haría bien a su desarrollo, la Liga Élite no es un torneo para desarrollar. Cuando el 2 de mayo los relojes marquen las dos de la tarde y comience la acción en tres diamantes beisboleros del país, sabremos si el Cocodrilo se reforzó bien o no. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)


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Sobre el autor: George Carlos Roger Suárez

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