La poesía como cruces de agua: el río que embate al mar, los manantiales ocultos en las entrañas de la ciudad, el arroyo muy viejo que corre por frente a tu casa las tardes pesadas y lluviosas.
Así, como si fuera una esencia vital, un maná, el pan que se entrega en los asedios, dan el verso los participantes en el Concilio de las aguas, iniciativa que este 2026 cumple cuatro años de fundado.

Para celebrar dicho aniversario se realizó una nueva entrega del mismo – perfomance, recital, concierto- en el lobby del Teatro Sauto.
Alfredo Zaldívar, escritor y promotor literario, relató que esto surgió gracias a la idea de la trovadora Lien Rodríguez. Así de a poco, como el laxo fluir de la corriente, el tiempo pasó y ahora, en un salón neoclásico, comparten estrofas de Carilda Oliver Labra, Digdora Alonso, Dulce María Loynaz, entre otros.
Acompañaron a los poemas canciones de la tradición cancionística cubana. Al final, qué diferencia un soneto de un bolero; ambos duelen por igual. Aparte de los músicos de siempre, también actuó el solista Alfonso Llorens.

Aparte de los cuatro años que cumple el proyecto, esta edición se le dedicó al 131 aniversario del reinicio de la lucha independentista el 24 de febrero de 1895. Por ello la bandera, la más bella que existe, tomó un lugar preponderante en el encuentro, símbolo, promesa y esperanza.
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