Foto: Cortesía del historiador Ernesto Alvarez Blanco
A las cinco de la mañana del viernes 19 de mayo de 1950, llegaba a la bahía de Cárdenas la escuadra naval inter-americana, integrada por las unidades cubanas Máximo Gómez y Antonio Maceo, las mexicanas Porter y Uribe y el destroyer estadounidense Maloy; en ocasión de reeditar la ruta seguida cien años atrás, por el general venezolano Narciso López y sus expedicionarios, quienes izan, por vez primera en Cuba, el estandarte tricolor que años después sería nuestra Enseña Nacional.
Durante toda la jornada se efectuarían varias actividades conmemorativas. A las ocho de la mañana, y ante el monumento a la bandera, se oficiaba una misa por el cardenal y arzobispo de La Habana: Manuel Arteaga, y el obispo de la diócesis matancera Alberto Martín Villaverde.

Unas horas después, el presidente de la República, Carlos Prío Socarrás, dejaba inaugurada la escultura de Narciso López, obra del artista Juan J. Sicre, erigida a iniciativa de la logia cardenense Perseverancia.
Este día, fueron sembrados 30 álamos, en la avenida Sáez, por los alumnos triunfadores del concurso nacional para escuelas públicas, convocado para la ocasión.

Cada uno de los árboles, de norte a sur, lleva el nombre del estudiante galardonado y su lugar de procedencia. Fueron cinco triunfadores por cada una de las seis provincias de entonces y se utilizó para la simbólica siembra tierra de sus localidades de procedencia; entre estas de Bahía Honda, en Pinar del Río y de Yara, en Oriente.
En la actualidad, en dura porfía contra el tiempo, perduran algunos de los frondosos árboles en la primera alameda dedicada en Cuba a la bandera de la estrella solitaria. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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