El documento como patrimonio

El documento como patrimonio. Foto: tomada de es.dreamstime.com

La literatura teatral se construye sobre muchos materiales, a veces de reservorios y sedimentos de otras, desde los primeros textos dramáticos que existen y lo prueban. Por eso, los textos son considerados como documentos fundamentales para el estudio del drama y, a la vez, de la teoría, la historia del teatro y la sociedad. 

En los archivos, esos documentos que todavía no se han convertido en libro tienen el valor histórico de representar un proceso que aún no ha culminado, de cómo el autor concibió la escritura desde el principio, que luego de manera supuestamente definitiva se eterniza en el libro. 

A este documento fundamental, en el caso de la investigación escénica, contribuyen otros en los fondos de archivos, como afiches, programas de manos, libros de dirección, fotografías, videos de obras o entrevistas, grabaciones, los bocetos del diseño escenográfico, las partituras musicales y los múltiples recortes de prensa sobre trabajos promocionales o reseñas críticas. 

El cotejo de documentos permite esclarecer en un arte efímero, como el del teatro, fechas de estrenos, creadores que participaron y espacios de presentación, entre otros aspectos. A veces, las fotos, como es el caso de lo que se conserva en la Casa de la Memoria Escénica, sobre todo de la década  del 60 o 70, que carecían del rigor científico en el registro del archivo, no aportan imágenes que demuestran, por ejemplo, la participación de determinados actores en un elenco que, sin embargo, formaron parte del mismo. 

Por ello, la fotografía es un documento esencial y el fotógrafo un aliado fundamental, porque además de una perspectiva estética, debe potenciar lo  histórico, con determinados parámetros en correspondencia con las necesidades de un archivo escénico. 

Se han dado casos donde no hay correspondencia entre las fechas o datos de programas de mano con las noticias que aparecen en la prensa plana, o viceversa, motivados por varias circunstancias que la investigación casi siempre ilumina. Por eso, investigadores, promotores, periodistas no deben irse con la «pelota de trapo». 

En el archivo, en ocasiones, adquieren significación otros documentos como los jurídicos, administrativos, estadísticos, informes, actas, etc., que ayudan a esclarecer sucesos determinados, relacionados con eventos, estrenos, inauguración de instituciones o colectivos teatrales. Muchos documentos de archivo han esclarecido las interrogantes y las subjetividades de testimoniantes.

La tendencia a construir una historia que no es verídica ni confiable históricamente, o que es manipulada desde posiciones subjetivas y que no son comprobadas desde una perspectiva rigurosa, es, además, un peligro para la desmemoria y para el prestigio de los que escriben, promocionan, que solo valida el archivo, como fuente plural de información. 

Los documentos son la verdadera memoria, un sedimento sobre el que se construye la historia y, en especial, se resguarda lo efímero de la escena. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)


Lea también

Daramys Dreke Fernández: una instructora guiada por el amor

Flavia de los Ángeles Contreras Vega – La elegancia de Daramys Dreke Fernández resalta entre los instructores de Arte. Orgullosa lleva el micrófono junto al pulóver que la acredita como miembro de la Brigada José… LEER MÁS»

Daramys Dreke Fernández: una instructora guiada por el amor

Recomendado para usted

Sobre el autor: Ulises Rodríguez Febles

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *