El Clásico Mundial de Béisbol, previsto para realizarse del 5 al 17 de marzo próximo, será la sexta edición de estas lides que han visto coronarse a las novenas de Japón en tres ocasiones, y a Estados Unidos y República Dominicana una vez cada una.
La selección de la Mayor de las Antillas está ubicada en el grupo A, junto a los equipos de Panamá, Canadá, Colombia y Puerto Rico, en una llave que desarrollará su calendario competitivo en San Juan.
A semanas de que se dé la voz de play ball en la isla del encanto, el conjunto cubano comienza a perfilarse más por las ausencias que tendrá que por los que integren finalmente la selección nacional.
Hasta el momento, ascienden a siete los peloteros que han declinado participar en el evento. Quizá los casos de mayor connotación en el panorama beisbolero sean el utility Andy Ibáñez y el jardinero Andy Pagés.
Ibáñez ya había participado con la selección caribeña en el anterior certamen y, aunque su aporte no fue el esperado, es un pelotero más que contrastado y aportaría versatilidad y un bateo sólido.
En el caso de Andy Pagés, no ha vestido la franela de las cuatro letras en ninguna ocasión, pero su rendimiento con los actuales bicampeones de la Major League Baseball (MLB), Dodgers de Los Ángeles, lo posicionaba como un eslabón fundamental en el equipo que dirige el estratega Germán Mesa.
El natural de Mantua, en Pinar del Río, no solo se adueñó de la titularidad en el jardín central de un equipo plagado de estrellas como los Dodgers, sino que estuvo entre los patrulleros con más carreras salvadas de la Gran Carpa.
Pagés es un patrullero que puede desempeñarse en los tres jardines, con un amplio nivel de cobertura defensiva y dueño de un poderoso brazo; sin duda alguna, su ausencia es un gancho al hígado para las pretensiones competitivas del equipo Cuba.

Y no es que en el país no se cuente con talento que pueda hacer el trabajo y hacerlo bien, sino que estas figuras se desempeñan en un mayor nivel de béisbol que es similar al que encontraremos en el Clásico Mundial.
La Serie Nacional pasa por sus peores momentos en la última década; atrás quedaron las glorias de antaño de donde emergía un sinnúmero de atletas de calidad y el nivel de la competición era mucho mayor. Es un secreto a voces que el béisbol nacional pasa por horas bajas, e incorporar a atletas que militen en otras ligas con más calidad parece ser la única solución efectiva en pos de un buen resultado.
Ojo, no se trata de desechar a los atletas que juegan la Serie Nacional, sino saber combinar lo mejor que tenemos aquí con lo mejor que podamos traer para reforzar la nómina.
Y muchos sacarán a relucir la frase de que “un palo no hace monte”, pero si a las ausencias de los Andys sumamos la de los lanzadores Daysbel Hernández, Yunior Tur, Lázaro Estrada, Jorge Marcheco, Silvano Hecheverría y Rafael Sánchez, ya el palo deja de serlo para transformarse en una enredadera de dificultades.

Todas las declinaciones comparten un mismo factor común, la decisión de priorizar el entrenamiento de primavera y la preparación con sus organizaciones de Grandes Ligas, antes que asumir el compromiso con el Clásico Mundial.
La salida de seis lanzadores previstos inicialmente deja al cuerpo de pitcheo con menos margen de maniobra, justo en el área donde históricamente el equipo ha sufrido frente a rivales con profundidad y velocidad constante.
En un evento tan competitivo como el Clásico Mundial de Béisbol generalmente las aperturas de los lanzadores suelen ser cortas y el grueso del partido recae en el relevo, por lo que la no presencia de estos lanzadores puede ser un factor diferencial.
El cúmulo de bajas a pocas semanas de que comience el torneo hace ver una realidad incómoda y difícil de digerir: vamos en desventaja con respecto a nuestros rivales.
Entre ausencias y dudas continúa el bregar de la selección cubana de béisbol que tiene la difícil tarea de igualar o superar el resultado de la edición anterior del certamen, donde el team Asere ancló en la cuarta posición.

Cubanos irán por mejorar su posición