Miguel Barnet, Honoris Causa de la Universidad de Matanzas

Miguel Barnet, Honoris Causa de la Universidad de Matanzas

Con esa voz calma suya Miguel Ángel Barnet Lanza que «Italia le dio al mundo Roma; Francia, a París; y Cuba, a Matanzas», mientras recibía este 28 de enero la condición Honoris Causa en Ciencias de la Educación por parte de la Universidad de Matanzas.

Como parte de las actividades del Primer Festival Internacional Puentes Poéticos, se le hizo entrega de dicha condición a aquel que nos recordó que el cimarronaje forma parte de nuestra biografía, que tararea viejas canciones del Teatro Alhambra, el discípulo de Fernando Ortiz, el fundador de la novela testimonio.

Con la presencia de Alpidio Alonso, ministro de cultura, y autoridades del Partido y el Gobierno de la provincia, se agasajó a Barnet, quien este mismo 28 de enero cumple 86 años de edad.

Entre los motivos que se esgrimieron para entregarle tal reconocimiento, por parte de Leila Finalé, rectora de la Universidad de Matanzas, se hallaban su aporte a la Etnología, a la defensa de la memoria de las raíces africanas, al cine y a las letras cubanas, sobre todo.

Miguel Barnet, Honoris Causa de la Universidad de Matanzas
Miguel Barnet, Honoris Causa de la Universidad de Matanzas

«La cultura y la palabra comprometida siempre será una forma de desentrañar lo que somos», recalcaron en el discurso de elogio.

Miguel, por su parte, en vez de compartir un texto académico, prefirió compartir una remembranza, una crónica, un vestigio. Habló de sus escapadas de La Habana hacia Tirry 81, la casa para él de la poeta más atrevida de las letras de Cuba, Carilda Oliver Labra.

Incluso, cuando la Dirección Provincial de Cultura fue a entregarle un ramo de flores pidió que se depositara a su nombre en el hogar de esa hermosa amiga suya.

Hizo hincapié también en el pasado poético de la ciudad, «cuna del romanticismo cubano» y se consideró habanero por nacimiento, pero matancero por vocación. Agradeció en la labor de Alfredo Zaldívar y el resto de su equipo por propiciar este momento.  

«La mejor manera de observar las estrellas es mirar los adoquines que pisaron Milanés, Plácido, Byrne, Agustín Acosta y Carilda», comentó.

Recomendado para usted

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *