Joan Manuel Riera: el bailarín que maduró antes de tiempo

Joan Manuel Riera

Resultó grata —mas no sorpresiva— a finales del pasado mes la presencia de tres estudiantes de ballet cubanos en el podio del XII Concurso Internacional de Ballet de Sudáfrica; entre ellos un matancero: Joan Manuel Riera Pérez, quien obtuviera medalla de oro en la categoría Pas de Deux Clásico junto a su compañera de baile Greisell Lastre Casuso.

Joan Manuel es un muchacho de pocas palabras. Esto quizá se atribuye a que comenzó en el ballet desde muy pequeño y, según él, “la vida de un bailarín es muy sacrificada y lleva mucha disciplina, por lo que tienes que madurar antes que los demás niños”.

Su familia no tenía nada que ver con la danza; al contrario: papá ingeniero, mamá neurocirujana y dos hermanos que encontraron sus pasiones por otros rumbos. Sin embargo, como a casi todos los pequeños de casa se les anota en algún deporte para que “liberen energías”, como quien dice, Joan Manuel recibió clases de karate y pronto salieron a relucir su fuerza y elasticidad.

Entonces, fueron las captaciones. El pequeño Joan Manuel cumplía con todos los requerimientos para el ballet, pero hubo un problema: el día de las pruebas de aptitud, “Jonito”, como le dice su mamá, se vio rodeado de un mar de licras, tutús y zapatillas profesionales, cuando el hijo del ingeniero y la neurocirujana solo llevó su uniforme de primaria y unas habilidades inusuales que anunciaban su brillante futuro. Abrumado, salió corriendo del lugar.

Gracias al destino, una de las profesoras de la Escuela Vocacional de Arte (EVA) de Matanzas visitó a su madre por cuestiones médicas, y reconoció al corredor de fondo. Su fuerza y elasticidad se notaban a la legua; incluso, el día de la prueba ya el jurado le había echado el ojo. “Llévalo mañana”, dijo. Lo demás es historia.

Joan Manuel alcanzó las dos primeras medallas de oro para un estudiante varón de la EVA yumurina en un concurso internacional de ballet. A estos galardones les seguirían otros muchos; mas, a pesar de su envidiable palmarés, el joven superdotado no es para nada competitivo, al punto de reconocer como el verdadero premio de los eventos en que participa a la posibilidad de interactuar con grandes figuras de su mundo.

El camino no fue fácil. “¿Quién ha visto un vikingo estudiando ballet?”, decían sus vecinos, al ver a este muchacho pelirrojo, alto y fornido realizando sus estiramientos. Su familia fue fundamental para sortear todos estos prejuicios, así como las numerosas trabas que surgieron con el tiempo.

Joan Manuel Riera

Al realizar el pase de nivel hacia la Escuela Nacional de Ballet Fernando Alfonso, el hecho de tener que vivir en una beca fue descartado al instante: las condiciones allí no eran ni de lejos las más propicias para un bailarín, cuya profesión ya de por sí es sacrificada. Su mamá y él se alquilaron en La Habana; decisión que, volviendo la vista atrás, dio sus frutos.

En cada certamen que ha participado, Joan Manuel alcanzó algún premio, incluyendo las últimas cinco ediciones del Encuentro Internacional para la Enseñanza del Ballet, el evento Ballet Beyond Borders 2025 y talleres en México y República Dominicana. En abril de este año, debió participar en la final del America’s National Youth Dance Competition, que tuvo lugar en Tampa, Florida, pero le fue negada la visa.

No es la primera vez que el contexto da al traste con sus aspiraciones: luego de quedar finalista en la competencia antes mencionada, le fueron otorgadas un total de siete becas internacionales en países como Canadá e Italia, pero ni su familia ni su escuela pudieron pagar las cuotas exigidas para su matrícula. Joan Manuel no se amilanó: Sudáfrica pronto le abriría las puertas a su talento.

Luego de casi 30 horas de vuelo en las que cruzó 12 000 kilómetros del océano Atlántico, el niño que salió corriendo en su prueba de aptitud dejó boquiabierto al jurado de una de las competencias de ballet más importantes del mundo. Se cerraba así un ciclo, en el que la autoexigencia venció a los obstáculos.

Admirador de Carlos Acosta, Rolando Sarabia y el también matancero Osiel Gouneo, Joan Manuel Riera ve en la disciplina y el aprendizaje constante las claves para superarse a sí mismo y ser mejor cada día. El bailarín que maduró antes de tiempo está cumpliendo su sueño y, de paso, llena de orgullo a una familia, una provincia y un país pequeñísimos en comparación con las bestias contextuales a las que ha tenido que hacer frente.


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Sobre el autor: Humberto Fuentes Rodríguez

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Matanzas en el año 2024. Egresado del Taller de Técnicas Narrativas del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Jefe de la Sección de Literatura de la Asociación Hermanos Saíz en Matanzas. Escritor, fotógrafo, trovador y guionista.

1 Comment

  1. Muchas felicitaciones para el joven y talentoso bailarín. Muchas felicidades también para su flia que lo ha apoyado a lo largo de su carrera. Solo espero verlo bailar pronto en nuestro Teatro Sauto. Éxitos!!!

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