Problemas envueltos en una nube de humo

Problemas envueltos en una nube de humo

Apenas 6 años y ya simula a la perfección, con un palillo de chupa chupa el acto de fumar, mientras disfruta de un desafío (acompañado de su familia) en las gradas del estadio Victoria de Girón, cito en la urbe yumurina. Extrae el palillo de su boca, exhala el aire como si junto a él, una nube de humo se fugara y lo vuelve a acercar al labio, repitiendo una y otra vez el mismo ejercicio aprendido de los mayores. Apenas 6 años y ya ve como “normal” y hasta admira uno de los hábitos más nocivos que existen.

El tabaquismo sigue siendo de los mayores problemas de salud pública en el mundo. Según estadísticas, en 2024 aproximadamente 1 200 millones de personas consumían tabaco en el orbe, lo que representa que 1 de cada 5 adultos es adicto.

Según los datos disponibles en la web, los países con las tasas de tabaquismo más altas resultan: Nauru (49.4%), Myanmar (45.9%), Kiribati (41.6%) Papúa Nueva Guinea (40.7%), Serbia (40.1%) y Bulgaria (40.0%).

En la región de América, los valores más elevados registrados están en Chile (44.7%), Argentina (29.2%) incluso Cuba, cuyas cifras se encuentran en alza, sobre todo en los hombres.

LA REALIDAD QUE NOS GOLPEA

Problemas envueltos en una nube de humo

“Con relación a la prevalencia del tabaco, se puede analizar no solo a través de números sino con métodos de investigación cualitativos, como la observación”, refiere Jorge Armando Delgado González, especialista en primer grado de Epidemiogía, máster en Promoción de Salud y jefe del departamento provincial de Prosalud en Matanzas.

“Te puedo decir, por ejemplo, que en el barrio donde vivo, por las tardes pasan los estudiantes, de ambos sexos, de la Enseñanza Media, que no sobrepasan los 14 años, fumando. También está como evidencia la barbería cercana, donde el 99% de los que la visitan son jóvenes y el césped se mantiene lleno de colillas de cigarro”.

Darián, natural de Cárdenas, apenas pasa los 30 y lleva 15 años de su vida inmerso dentro de una nube de humo. “El vicio me relaja, controla la ansiedad”, asegura, al mismo tiempo que admite que se sofoca cuando corre y tiene manchados los dientes.

“Ahora mismo, desde mi punto de vista, el incremento del uso de las drogas no lo considero como un evento totalmente aislado o casual. La falta de acceso al ocio y al entretenimiento en el sector más joven de la sociedad está directamente condicionando la proliferación de drogas y estupefacientes alucinógenos. Si queremos entender y hacer algo por evitar dicha proliferacion, el primer paso no es atacar la droga, es encontrar la causa natural de su origen y consumo”, refiere. Darián, aunque considera que se trata de una decisión muy personal, nos dice que cuando tenga hijos espera que no lo consuman. “No se trata de prohibir o asustar, porque eso nunca ayuda, mejor le creo cultura deportiva desde temprana edad para desmotivarlos de las drogas”.

Alejandro, que no soporta fumar, comenta súper preocupado que todos sus amigos fuman. “No me gusta, nunca me ha llamado la atención. Constituye una forma de droga que genera adicciones fuertes. Pienso que se están matando y molestan a quienes están a su alrededor”.

“En nuestro país el cigarro es socialmente permisible, al ser Cuba uno de los productores del mejor tabaco del mundo, la mal llamada droga blanda, que en realidad tiene marcados efectos en la salud”, alerta Jorge Armando, quien argumenta que según la Encuesta Nacional de Salud, realizada entre 2018 y 2020, la prevalencia del consumo en la población mayor de 15 años ha descendido, mientras que los indicadores ponen en focos rojos el inicio cada vez más temprano del hábito.

“El 78% de los fumadores comenzó antes de los 20 años y el número de fumadores “pesados” (consumen más de dos cajetillas al día) aumentó. La mayoría de los incorporados dentro de esta clasificación refirieron haberse iniciado en la adolescencia.

Por su parte, la IV Encuesta Mundial de Tabaquismo, de 2018, arrojó que más del 30% de los adolescentes cubanos viven en hogares donde la familia fuma, y estuvieron expuestos al humo de segunda mano (humo de tabaco ambiental) en cerca de un 40%. Lo que constituye un factor influyente en el inicio temprano del hábito nocivo”.

LA SALUD EN UNA CUERDA FLOJA

Existe una asociación directa y clara entre el consumo de tabaco y la aparición de enfermedades graves. En países con alta prevalencia, como las naciones insulares del Pacífico, se observan elevadas tasas de enfermedades no transmisibles como la EPOC (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y problemas cardiovasculares, lo que impacta en la esperanza de vida.

Cerca del 80-90% de los casos de cáncer de pulmón y el 77% de los de EPOC se atribuyen directamente a los fumadores, quienes tienen un riesgo de 10 a 20 veces mayor de desarrollar cáncer de pulmón, en comparación con los no fumadores.

Según anuarios médicos de diferentes países y datos aportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaquismo resulta responsable de más de 8 millones de muertes en el año. De estas, unas 1.3 millones corresponden a no fumadores expuestos al humo de tabaco ajeno.

En América Latina se estima que los números rondan los 960 decesos diarios: solo en Brasil se reportan 443, mientras que en Argentina la cifra asciende a 123 muertes diarias. Cada año, más de 13 000 personas fallecen en Cuba, lo que equivale a entre 36 y 50 muertes cada día asociadas a este hábito tan dañino.

La nicotina y las más de 69 sustancias químicas cancerígenas del humo del tabaco dañan casi todos los órganos del cuerpo. Esto incluye los sistemas cardiovascular, respiratorio, hematológico, endocrino y nervioso. Además del cáncer de pulmón, fumar está vinculado con cáncer de boca, faringe, esófago, estómago, páncreas, riñón, vejiga, cérvix y leucemia mieloide aguda. Este hábito es el principal factor de riesgo para bronquitis crónica, enfisema y exacerba los síntomas del asma. El 86% de las muertes de cáncer de pulmón son atribuibles al tabaquismo.

Pero los daños no se limitan solo a la salud. El tabaquismo le cuesta a la economía mundial la asombrosa cifra de 1.4 billones de dólares anuales, debido a los gastos sanitarios y la pérdida de productividad. Exacerba la pobreza al desplazar el gasto de los hogares en necesidades básicas como la alimentación y la educación. A nivel macroeconómico, el costo atribuible al tabaquismo puede variar entre el 0,4% y el 0,9% del PIB de un país.

Para Delgado González lo más peligroso es que el consumo de cigarrillos electrónicos  en el mundo ha crecido de modo alarmante, con más de 100 millones de usuarios, incluyendo al menos 15 millones de adolescentes. “En Cuba su importación, comercialización y uso está prohíbido, lo que protege sobre todo a la población más joven.“

¿Por qué preocupa tanto su uso? Los laboratorios están fabricando una nicotina artifical que es idéntica en los efectos que produce, pero crea una brutal adicción. Libera todas las impurezas que puede tener la nicotina natural del tabaco y aún se desconoce hasta dónde llegan sus efectos nocivos a la salud. Al tener diferentes sabores resulta muy atractivo para los adolescentes. Sin contar que en los cigarrillos electrónicos puede la nicotina mezclarse con drogas”.

ESTRATEGIAS Y AQUILES

La principal estrategia global de la OMS es el plan MPOWER, cuyas siglas significan: monitoreo, protección, oferta, warning (alertas), enforcement (prohibiciones de publicidad) y rise (aumento de impuestos). El mismo incluye entre sus medidas eficaces la vigilancia sobre el consumo y las políticas, la alerta sobre los peligros mediante etiquetas gráficas y el aumento de los impuestos al tabaco.

Sin embargo, los desafíos persisten, y un ejemplo de ello son las significativas brechas entre naciones. Entiéndase que al menos unos 40 países del mundo no han implementado ninguna medida, ni siquiera elevar impuestos. En el caso de Cuba, la tasa impositiva sobre los cigarrillos es de solo el 10%, considerablemente por debajo de los estándares internacionales recomendados.

A la hora de repensar estrategias es imprescindible tomar en cuenta investigaciones previas. Las mismas refieren que el 38 % de los adolescentes fuman en lugares sociales públicos, un 22,8% en eventos sociales, un 16% dentro de sus propios hogares, en la casa de los amigos un 13,7%, pero un 9,1% hoy lo hace en las escuelas, a pesar de reglamentos y resoluciones del Ministerio de Educación, algo que alerta el especialista matancero y que significa que una buena parte de esas estrategias deben estar fomentadas desde la escuela y el hogar.

La influencia social, la presión social, la presión de los amigos (en un 83%) y de otras personas (en un 46%) ocupan las primeras plazas cuando se habla de factores de riesgo, a las que se suman la moda y la curiosidad. Otra razón de peso para volcar todas las energías y proyecciones en el grupo etario más vulnerable, sobre el el que se deben enfocar todas las miradas.

Sin embargo, aun cuando se vuelve obvia la necesidad de direccionar estrategias para disminuir los índices de tabaquismos en edades tempranas, sorprende que en la provincia de Matanzas, luego de la covid-19, proyecciones sustentadas en investigaciones serias sobre el tema no se encuentren aún. Tampoco hasta dónde las estadísticas muestran un crecimiento de padecimientos relacionados con el hábito de fumar, porque no existen estudios previos.

Si bien se identifican las ciudades más conglomeradas (Matanzas y Cárdenas) como las de mayor incidencia en la problemática, aún queda mucho por hacer en este aspecto. “Después de la pandemia el sistema de salud cubano ha tenido que reorganizarse otra vez, porque fueron dos años muy fuerte. Luego nos han golpeado otros problemas como el déficit de combustible.

“El año pasado Matanzas y Cárdenas fueron sedes de la Encuesta Mundial de Tabaquismo, en la cual Cuba siempre participa, y que tiene entre sus focos los estudiantes de la Enseñanza Media. Se trata de estudios aleatorios, de los que todavía no tenemos acceso a los resultados”.

Otra arista que preocupa a los especialistas es que, pese a existir también regulaciones que limitan el expendio de cigarros a menores de edad, en la práctica no se cumple. “A pesar de todas las regulaciones que existen en nuestro país, que ascienden a 27 por los órganos de la administración central del Estado y otros a nivel mundial, el acceso es facilitado. Según datos de la IV Encuesta Mundial centrada en adolescentes, el 62% no tuvieron dificultades para comprarlo a pesar de su edad”.

El epidemiólogo igualmente alerta que existen otras normativas jurídicas que prohíben fumar en instalaciones de Salud, salas de cine, teatro, exposiciones, bibliotecas o instituciones deportivas, a las que se les hace caso omiso.

No obstante, aun cuando quedan disímiles áreas sobre las que actuar y combatir el flagelo, resalta como positivo que el grupo poblacional más vulnerable y con actual mayor incidencia, ha reflejado en encuestas que en su mayoría están deseosos de dejar el hábito.    

“Dentro de las estrategias está reforzar el trabajo en los sistemas de rehabilitación de la provincia. Tenemos un movimiento desde hace 3 años en unión con la Organización Panamericana de la Salud dirigido a los adolescentes, específicamente para evitar este inicio temprano, que se nombra “Esto sí es vida”. Además, está el Taller multiplicadores de la Feem, que se centra en tres contenidos específicos: adicciones, prevención del embarazo en la adolescencia y de las infecciones de transmisión sexual”.

Se impone entonces aunar fuerzas desde todos los francos, para eliminar los focos rojos que enciende este hábito nocivo capaz de envolver problemas en reales cortinas de humo y poner en jaque a la salud, y sus consecuencias a toda una nación por los altos costos que trae aparejados.

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