El Museo Farmacéutico fue fundado como institución patrimonial el 1 de mayo de 1964, aunque la botica francesa original data del 1 de enero de 1882.
“Llegué aquí muy jovencita, un día a inicios de los 80, con mis alumnos del Instituto Superior Pedagógico Juan Marinello, y me encantó todo lo que vi, me enamoré tanto de este lugar que me absorbió”, así narra Marcia Brito, con un tono entre anecdótico y jocoso, su llegada al Museo Farmacéutico, institución en la que se ha desempeñado como directora por más de 40 años. Especializada en el área de las ciencias biológicas, ella impartía la asignatura de Botánica Sistemática. Se acercó a la antigua botica y casa de la familia Triolet, porque tuvo conocimiento de que allí existía un herbario. “Me dije: ‘Es bueno que los muchachos entren en contacto con ese material’, pero a la larga fui yo la más impactada”.
A partir de ese momento comenzó sus gestiones para trabajar en la casona de la calle Milanés, número 49 y 51, en una época en la que no era sencillo recibir la baja como trabajador de Educación. Por trámites directos con el entonces ministro del ramo, José Ramón Fernández, logró que la dejaran trasladarse como “préstamo” durante 1981. “Ya en septiembre del 82 entré a formar parte de la plantilla. No había plazas disponibles y el director de Cultura me dijo: ‘Lo único que puedo ofrecerte es como directora’. Yo no quería, porque me interesaba investigar, es lo que había soñado. Una vida no alcanza para abarcar este Museo, hay que tener muchas para conocer ‘algo’ de este lugar”.
Aun así, aceptó el puesto en un período en que la institución contaba solo con cuatro trabajadores y las colecciones no se encontraban en las mejores condiciones de preservación. Su intuición fue acertada, cuatro décadas más tardes el Farmacéutico exhibe una vitalidad como pocos espacios culturales de la ciudad yumurina, en buena medida, gracias a su encomiable labor.
Actualmente, esta es la única botica francesa de finales del siglo XIX que se conserva original y completa. Posee un fondo patrimonial de casi cinco millones de piezas, muchas de ellas de materiales frágiles, como cristales, porcelanas y papel. Su fondo documental, los libros de asentamiento de recetas, ha sido inscrito en el registro Memoria del Mundo de la Unesco para América Latina y el Caribe.
“Hasta hoy estoy esperando que me cambien la plaza —asegura a modo de broma—. Me he sentido muy satisfecha aquí, he aprendido mucho, he conocido a infinidad de personas, y tengo la satisfacción de haber podido, con mis poquitos esfuerzos, lograr su mantención y que sea conocido por aquellos para quienes trabajamos, los visitantes”.
Este 1o de mayo el Museo arriba a sus 62 años de fundado como institución patrimonial, y ha obtenido el reconocimiento Colectivo Distinguido que otorga el Sindicato de Trabajadores de la Cultura, algo que ya resulta casi habitual, a tal punto que su propia directora admite que no sabe cuántas veces se lo han concedido. “Esto es posible gracias a la dedicación de un pequeño grupo de trabajadores, apenas 19 personas. Por la responsabilidad con que cada uno asume el cuidado de nuestras colecciones y por el conocimiento que tienen sobre estas. Mantener una institución de más de cien años es una labor exhaustiva.
Marcia recuerda con mucha satisfacción a compañeros de antes y de ahora: Alejo Galván, quien era “un personaje de la ciudad”; Arminda Mantilla, “que trabajó extraordinariamente en todos los procesos de restauración y tiene un sentido de pertenencia muy grande con este lugar”; Javier de la Cal, “que llegó jovencito y ya se ha hecho mayor aquí adentro”. Esos y muchos más nombres, a veces sin apellidos, se deslizan por la conversación, salpicados de nostalgia. “Hay clasificaciones desde el punto de vista laboral: museólogos, técnicos, guías, custodios; pero lo que más nos distingue, y lo digo con mucho orgullo, es que todos hacemos de todo. Por ejemplo, aquí hay que estar todo el tiempo quitando el polvo, porque estamos en una calle de mucho tráfico. Así que cualquiera de nosotros lo mismo limpia, vigila una sala, hace una visita dirigida o va a las comunidades. Este lugar existe porque todos han trabajado con excelencia”.
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