Al anunciarse el comienzo de la Liga Élite, primero por rumores y luego confirmada oficialmente, no dejé de preguntarme si era necesaria en medio de la compleja situación que vive el país.
El desarrollo de un evento como ese implica gastos en transportación, alojamiento, alimentación y muchas otras cuestiones logísticas que, en estos momentos, son prácticamente un sacrificio extremo.
Para ningún cubano dentro de la Isla, es ajeno que los servicios básicos se encuentran severamente dañados por falta de combustible, desde los hospitales, transporte, escuelas, hasta algo tan “simple” como la recogida de desechos sólidos.

Solo esta razón bastaría para cuestionarse si es imprescindible efectuar un torneo que desde el comienzo no cumple con su objetivo, porque seamos sinceros y preguntémonos: ¿cuántos jugadores de élite participan cada año?, ¿qué incentivo tienen los atletas que supere la Serie Nacional y los motive a participar?, ¿realmente atrae al público?, ¿sin este evento no se puede elegir y preparar al equipo que nos representará en próximos eventos internacionales?.
En todas las ediciones, varios peloteros de los mejores de la Serie Nacional y los que más atractivo despiertan en la afición no asisten a este encuentro, ya sea por contratos en el extranjero o por decisión personal.
Por lo tanto, el nombre de Élite se ve desdibujado y el espectáculo y calidad disminuyen considerablemente. Cuando las circunstancias sociales empeoran, las prioridades de estos hombres cambian y la parte económica y de cuidados para su hogar y familia pesa.

La asistencia de público es aún menor que en la Serie Nacional y, en estos momentos, en que la transportación pública es casi inexistente, pues, el fenómeno se acrecienta.
Si de los eventos internacionales se trata, las posibilidades de elegir son múltiples, desde rendimiento en el torneo principal de ese deporte hasta un concentrado con amplia preselección.
Un certamen de varios meses para seleccionar no es la única vía y tampoco es imprescindible para medir el estado de forma de los jugadores.
Ciertamente, el béisbol es patrimonio de la nación, pero no son tiempos de cometer errores si de la economía se trata. A pesar de las opiniones de diversos entendidos en el tema, ya la última palabra está dicha: la Liga va aunque de Élite, quizá, no tenga ni un pelo.

Si ,tiene razón la publicación ,la serie de béisbol es para aparentar que todo está bien ,deberían suspenderla