Un Doble Play en 2D. Fotos: Raúl Navarro González
El bateador está en tres y dos. El próximo lanzamiento lo puede definir todo. La gloria o la angustia. La ovación o el silencio. El olvido o la posterioridad. De igual manera se debe sentir un animador cuando se presenta su primera película.

Este viernes, 24 de abril, en el Teatro Sauto, convertido en cuadro y diamante, en cinematógrafo y sala de conferencia, se mostró por primera vez en Matanzas el mediometraje Doble Play, del joven Carlos Hernández León. Este audiovisual resulta una cooperación entre los Estudios de Animación del Icaic y Burene Producciones, perteneciente a Hernández León.

Aborda el conflicto de César, quien trata de balancear la tragedia personal con la gloria, la cual suena como un ¡crack! cuando la golpea el bate.
Fueron nueve innings complejos, con fallos en las luces del estadio, con falta de implementos deportivos y técnicos. Sin embargo, según Carlos quería hacer un material para llevarle a los niños y no tan niños el amor redondo por la pelota.

En estos momentos, explicó, el fútbol canibaliza al deporte nacional. Él se sentiría muy orgulloso si los espectadores cuando salieran de la salas de cines agarraran un palo y un pomo y jugaran, incluso, al taquito.

En la ceremonia estuvieron presentes las principales autoridades políticas y gubernamentales, además funcionarios del Inder, la Dirección Provincial de Cultura y el mánager de los Cocodrilos de Matanzas, Armando Ferrer.


Cuando los créditos comenzaron a descender por la pantalla, las gradas se pararon y aplaudieron. Ese juego había terminado. Fue una victoria rotunda; mas, a Doble Play y a Carlos le faltan un campeonato largo. Del cual los especialistas y los fanes auguran una estela de éxitos.




