Sus creaciones se detuvieron por unos minutos, el diseñador guardó sus esbozos, el pintor limpió su brocha, el teclado aguardó por el poeta, el micrófono por el cantante. Así quedó retratada la jornada en que los artistas de la vanguardia matancera se sumaron al movimiento «Mi firma por la Patria».
En la sede matancera de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), los creadores no solo estamparon su nombre en el papel. Cada rúbrica fue un verso, una nota musical o una pincelada de rebeldía contra el bloqueo y las amenazas externas.



«La cultura es el escudo y la espada de la nación», resumió uno de los participantes. Las imágenes lo confirman: manos firmes, miradas serias y la certeza de que, en la batalla de las ideas, la cultura cubana no firma tregua.






