Inspirada en la obra Galápagos, de Salvador Lemis, suma el Museo de Esculturas en Madera de la Dramaturgia Cubana su obra número 26, en ocasión del Festitaller Internacional de Títeres de Matanzas (Festitim), y saluda el Día Internacional del Teatro para Niños y Jóvenes.
En la Casa de la Memoria Escénica, donde radica el Museo como parte de un proyecto de desarrollo local, Adán Rodríguez Falcón, escultor de la pieza, explicó que se basó en la esencia de Galápagos para concebir la escultura y comunicar a partir de una propuesta que apuesta por la sencillez.

Ulises Rodríguez Febles, director de la Casa de la Memoria Escénica, se refirió a Lemis como un dramaturgo cubano esencial, director teatral, profesor, que recientemente falleció en México, y se le rinde homenaje con la 26 pieza escultórica del Museo inspirada en una obra emblemática de la dramaturgia para niños.
Convocados por Rodríguez Febles, Norge Espinosa, dramaturgo, poeta y ensayista, y Rubén Darío Salazar Taquechel, Premio Nacional de Teatro que se encuentra a cargo de la regiduría artística del Festitim, participaron en la develación de la escultura junto a Rodríguez Falcón.
Quien lea Galápagos se dará cuenta de que es una especie de versión muy “Salvador Lemis” de El Pequeño Príncipe, este héroe que sale a buscar algo que puede salvar la vida de su abuela y en el camino se va encontrando con distintos personajes, resaltó Espinosa.
Es un texto que se adelanta a muchas cosas que ya le hacen falta no solo a la dramaturgia para niños y de títeres en Cuba sino también al teatro cubano, mucho antes de que empezáramos a hablar de los temas tabúes ya en Galápagos estamos hablando de la muerte de los seres queridos, de la ecología, hay una serie de elementos que se adelantan y Salvador supo filtrar eso en un texto que sigue siendo muy hermoso y muy vibrante, añadió.
La última vez que vi Galápagos fue junto a él –comentó Espinosa-, en México, en un montaje al cual me fui preguntándome si esa obra que tenía ya 30 años de vida seguiría siendo efectiva y por supuesto que lo fue, y eso es lo que pasa cuando se escribe teatro como lo escribía Salvador Lemis, con una campana sonando dentro de él, y esa campana era su corazón, así quiero recordarlo.
Salazar Taquechel expresó: Realmente, Salvador no era una persona común, era un ser encantador, mágico, era muy inquieto e inatrapable, siempre supimos que no sería un artista común, pintaba, hacía poesía, artesanía, le gustaba la naturaleza, era un hombre de Holguín con una cultura como del mundo.
La develación de la pieza constituyó antesala del Evento Teórico Freddy Artiles, que contó este viernes con la participación de importantes voces de la cultura cubana como René Fernández Santana, José Manuel Espino, Erduyn Masa y María Laura Germán.

