La selección nacional de béisbol igualó frente a su similar de Nicaragua con marcador de dos anotaciones por dos en un tope de preparación de cara a la puesta a punto rumbo al Clásico Mundial.
Los dirigidos por el estratega capitalino Germán Mesa inauguraron el marcador en la propia entrada de apertura cuando ligaron cuatro indiscutibles frente al abridor nicaragüense Erasmo Ramírez, para fabricarle dos anotaciones.
El cuarto madero pinolero, Omar Mendoza, sacó la pelota fuera de los límites del estadio Roberto Clemente para recortar distancias en el segundo capítulo.
Luego de un arranque con mucha potencia, los bates cubanos fueron silenciados por el relevo de la novena centroamericana.
Ángel Obando, Danilo Bermúdez, Brayan Torres y Carlos Teller se combinaron para recetarle siete ponches al lineup cubano que se mostró poco productivo con corredores en circulación.
La carrera del empate para los dirigidos por Dusty Baker llegó en la parte baja del cuarto episodio cuando un error de comunicación en la defensa cubana permitió que un corredor, que debió ser out, entrara en circulación y a la postre, anotara.

Por el conjunto cubano, el abridor fue el derecho Raymond Figueredo, quien trabajó por espacio de tres y dos tercios, en los que le conectaron cuatro incogibles, uno de ellos cuadrangular, y le hicieron dos anotaciones limpias.
El relevo corrió por cuenta de Yunieski García, Geonel Gutiérrez, Frank Herrera y Brander Guevara, quienes caminaron el resto de la ruta sin contratiempos.
Pese a ser un encuentro de preparación, se pudieron ver movimientos de diferentes peloteros y distintas jugadas, tanto a la defensa como a la ofensiva, que auguran un buen resultado del seleccionado nacional de cara a la cita de marzo próximo.
Inicio de preparación con peculiaridades incluidas
Pocos de los que conocemos, vemos e interpretamos el juego de béisbol estamos acostumbrados a ver un partido que concluya con igualdad en el marcador tras las entradas reglamentarias.
El primer choque de preparación del elenco antillano frente a la selección nacional de Nicaragua terminó con empate a dos carreras en nueve entradas.
Amén del resultado y de que se vea el partido como una posibilidad de puesta a punto de las figuras de cara al Clásico Mundial de Béisbol, el cotejo deja muchas lecturas.
Una vez más, como pasó en cinco de los desafíos de la recién concluida Serie de Las Américas, el equipo sale delante en el marcador y no puede sostener la ventaja.

A la defensa se cometieron impresiones; dos de ellas no costaron y una sirvió para abrir las puertas del empate a los dirigidos por Dusty Baker.
Se apreció falta de comunicación entre los jardineros del equipo y a su vez entre estos y los jugadores del cuadro, cuestión que puede pasar factura en un evento de mayor envergadura como el Clásico Mundial.
El staff de lanzadores, esta vez, pudo hacer el trabajo y sortear las dificultades una vez que salió el abridor Raymond Figueredo, quien trabajó por espacio de tres y dos tercios y permitió las únicas dos anotaciones del encuentro.
Un botón de alarma enciende la comparativa entre ponches que reciben nuestros bateadores y boletos que les regalan los contrarios.
Los serpentineros pinoleros en nueve entradas de labor no regalaron boletos y retiraron a 11 bateadores cubanos por la vía de los strike, llegando a encadenar una racha de siete outs seguidos por esta vía.

Por su parte, los pitchers cubanos otorgaron tres boletos y propinaron cinco ponches a pesar de encontrarse con una zona de strike distinta a la que tienen en la Serie Nacional.
El factor de la zona de strike es una métrica a evaluar con lupa por parte de la dirección del conjunto, ya que muchos de nuestros lanzadores trabajan bordeando las esquinas y gran parte de esos lanzamientos internacionalmente no se cantan.
La ofensiva cubana tiene como tarea pendiente el bateo con corredores en circulación. Tanto en el octavo como en el noveno inning tuvimos la posibilidad de ponernos en ventaja y la ofensiva falló.
En el octavo episodio llegamos a tener hombres en segunda y tercera base con un out, el tercer madero Ariel Martínez no pudo elevar una conexión a los jardines y el cuarto bate Alfredo Despaine se ponchó sin tirarle.
Ya en el noveno se repite la situación como si fuera una copia al papel carbón, entran dos corredores en circulación y la ofensiva no es capaz de hacer el trabajo.
Aún restan tres enfrentamientos más con equipos de la nación centroamericana antes de emprender rumbo a Arizona, donde continuará la preparación y se deben efectuar dos desafíos más frente a franquicias de Grandes Ligas.
Esperemos que el mánager Germán Mesa tenga la capacidad para corregir estas situaciones, en pos de un buen resultado que, por lo pronto, se torna bastante complejo.
