Toda la vida asumió responsabilidades; más por disciplinada y cumplidora que por tener aptitudes para ejercerlas. Sin embargo, en los escenarios en los que la mayoría se negó a ocuparlas, a alguien debió tocarle y fue a ella.
Sucedió así desde su etapa universitaria. Luego, en su trayectoria laboral corrió igual suerte. En el barrio, otro tanto; siempre era elegida por los vecinos para desempeñar las tareas de la comunidad. Y aunque se esforzó por desplegar cada una con dignidad, reconoce que dirigir, como se dice en buen cubano,‘‘no se le da bien’’.
El dilema de los cargos en nuestro país no es un asunto nuevo. Desde hace muchos años, y a todas las instancias, se habla de la urgencia de analizar de manera exhaustiva y rigurosa la preparación de quienes los ejecuten. No obstante, continúa siendo una tarea pendiente y en ello inciden disímiles factores.
Entre los primeros figura el rechazo de los más preparados para acatar nuevos compromisos, ya sea por desinterés, falta de expectativas, los escasos estímulos en su quehacer y la ausencia de una labor de captación.
Está también la otra cara de la moneda: los que sí muestran disposición pero no poseen la capacitación necesaria. Aun así, y ante la premura, se aprueba la decisión de que ejecuten determinados roles, incluso de relevancia, amén de las consecuencias.
Al respecto, Susely Morfa González, primera secretaria del Partido en Matanzas, acotaba a los jefes en una reunión reciente: “Invertimos a veces muy poco en el recurso humano y creemos que todo el que quiere puede, y no es así. Hay una voluntad y un compromiso, pero no está preparado”.
Otro aspecto muy importante guarda relación con los saltos que experimentan los cuadros, pues algunos no comienzan a dirigir por la base y, por ende, no cuentan con el aval de experiencia requerido. Obviar determinados niveles disminuye sus posibilidades reales de dirección.
Todos debieran empezar por las tareas más sencillas y así ir conociendo cómo funciona cada actividad. Aun cuando muchas veces los directivos son capaces de ejecutar de manera hábil sus faenas, hay otras en las que no logran dar ni siquiera una explicación teórica de su accionar o viceversa.
Al hablar del tema tampoco debemos obviar a los llamados “vitalicios”. Esos que, por consideración, apego al cargo, ausencia de un relevo inmediato, o hasta conveniencia de algún jefe superior, permanecen en el puesto durante décadas a pesar de que sus facultades e idoneidad para hacerlo hayan disminuido, en lo que incide la incorrecta formación de su reserva.
“A nosotros no nos hace falta que lleguen a cuadros los buenos; a nosotros nos hace falta que lleguen a cuadros los mejores, las mejores compañeras y los mejores compañeros, los que tienen más cualidades revolucionarias, más cualidades ideológicas y más cualidades profesionales, de carisma, de trabajo y de experiencia para conocer los principales procesos”.
Con esa precisión abordó el asunto el primer secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al intervenir en el profundo análisis que se realizó sobre la Política de Cuadros, en el 8vo. Congreso de la organización partidista.
Y es que no basta con ser bueno, serio y responsable ante el trabajo para ocupar un cargo. Se precisan muchas otras cualidades, si se pretende lograr un eficaz desempeño en todos los sectores de nuestra sociedad.
No debo terminar estas líneas sin aludir a la juventud, a la cual corresponde en tal sentido una gran responsabilidad. Tiene ella un papel decisivo en el proceso de renovación de los cuadros de dirección, para garantizar la continuidad de la obra revolucionaria.

Debemos comenzar por el hecho de que no hay transparencia en la gestion de los cuadros ni cuando tu logras que el cuadro te de una entrevista de prensa, si eres periodista tienes que hacer un trabajo de terreno precio, como hacia yo, para detectar todas las mentiras que te decia el cuadro u ocultaba para no quemarse en la entrevista, ante este problema, el simple ciudadano se ve inerme y solo le queda la salida de denunciar a la prensa porque en muchos casos los organismos del estado ni responden las quejas, ni se sienten obligados y el delegado solo lleva y trae aspirinas. Todo eso se observa en los comentarios que se publican de los lectores de la isla de la prensa nacional que puedo leer en internet. El gobierno cubano no cuenta actualmente con mecanismos de transparencia en la gestion de los cuadros y claro que hacen lo que les viene en gana, diga lo que diga y declare el Presidente Diaz Canel. En vida de Fidel, ya ocurria este problema, del que fui testigo, se creaban comisiones fantasmas para cumplir planes asignado por Fidel para de antemano no cumplirlos para no pasar trabajo. Eso es viejo en Cuba.