Postales Matanceras: Un mayordomo en el Archivo Histórico

Postales Matanceras: Un mayordomo en el Archivo Histórico

Los investigadores que frecuentaban el Archivo Histórico matancero, durante la década de 1970, tuvieron el honor de conocer a Eustaquio Calera Guibernau, quien, con una frase cordial,  recibía a todos.

No importaba el agobio que le causaban al solicitar, unos tras otros, los pesados legajos que debían revisar. Pero, más allá de su servicio, se le podía consultar sobre disímiles temas o pedirle cualquier ayuda.

Sin embargo, esos profesionales no sabían que Calera había sido mayordomo de la Escuela de Agronomía Álvaro Reynoso, por casi 30 años, encargado de la salvaguardia de sus bienes.

Allí presenció impotente, en los años de 1950, la inmoralidad de oficiales de la policía que cebaban sus puercos en las cochiqueras de la instalación y cómo la jefatura del Ejército, extraía material de su cantera para la construcción de la pista de aviación de la nueva sede del Regimiento en Gelpi.

Al fundarse en 1968 el Archivo, se incorporó a trabajar en ese centro como “utility”. Lo mismo confeccionaba un estuche, organizaba los legajos, arreglaba la pérgola, que sembraba jazmines en el patio de la institución.

Del viejo Calera solo conocían que vivía en una casita cercana al Álvaro Reynoso.
Fuera del ámbito del Archivo se destacó en la exploración, viajes que plasmó en un pormenorizado diario, además de ser un reconocido y multifacético coleccionista de muestras maderables de árboles cubanos, monedas, etc.

Llegó a contar con un microzoológico en su domicilio, que incluía  entre otros, un ejemplar de cocodrilo cubano o perla (Rhombifer).

Pequeño en estatura, delgado e inquieto, pero grande en bondad, Matanzas no podrá olvidar la obra del entusiasta y servicial “mayordomo” Eustaquio Calera. (En coautoría con Clara Emma Chávez)

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Sobre el autor: Adrián Álvarez Chávez

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