Por alegrías como estas, unión y trabajo social

Por alegrías como estas, unión y trabajo social
Por alegrías como estas, unión y trabajo social. Fotos de la autora

Era un día muy esperado: Sabrina cumpliría 15 años. Sería un miércoles cualquiera. En la escuela la felicitarían, luego regresaría a casa, junto a su mamá y sus dos hermanitas pequeñas. Quizás, como único detalle especial, recordaría aquella sesión de fotos que le gestionó el trabajador social y que de forma gentil el Estudio Fotográfico asumiera como el de un familiar.

Pero un día antes, sucedió algo inesperado. La profesora invitó a sus compañeros de noveno grado de la secundaria básica Ramón Matheu a una fiesta sorpresa. Sabrina se asombró y se alegró profundamente: nunca pensó que celebraría una fecha tan anhelada. Sus compañeros, felices de compartir con tan buena estudiante, se alistaron para participar.

Lo que Sabrina desconocía era la trama solidaria detrás de todo. Elder Madan Dickinson, trabajador social que durante más de un lustro ha acompañado con dedicación y entrega a este núcleo asistido y en situación de vulnerabilidad, preparó junto a la Dirección Municipal de Trabajo y Seguridad Social (DMTSS) una fiesta inolvidable. A la iniciativa se sumaron varias entidades estatales y no estatales del municipio cabecera matancero. Cada cual puso su «pétalo de rosa», para hacer del día un recuerdo imborrable.

Radiante, como una princesa, hizo su entrada del brazo de su papá, asombrada, intentando creer lo que veía mientras se hacía realidad un sueño que parecía imposible. Bailó la primera canción y luego continuó junto a Elder, pilar fundamental no solo para su familia, sino también para otros 16 núcleos en situación de vulnerabilidad en la Circunscripción 67 del Consejo Popular Matanzas Oeste.

Confiesa que no esperaba una fiesta así. Dudó incluso, cuando la actividad fue pospuesta por un día. Pero ya se sentía una auténtica princesa: con su traje, su tiara, las uñas arregladas, el peinado, el maquillaje y, sobre todo, rodeada de lo más preciado: sus familiares, amigos y parte de la DMTSS de Matanzas.

Hubo lágrimas de alegría, sonrisas sinceras y muchas personas unidas por un bien común: celebrar los 15 años de Sabrina Portillo Lozano. «Sabrina, que la vida te regale siempre motivos para sonreír». Expresaban las dedicatorias de los trabajadores sociales.

Una lección de que la sensibilidad colectiva y el trabajo social pueden convertirse, para una adolescente, en el mejor de los regalos.

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Sobre el autor: Izet Morales Rodríguez

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