La selección nacional de béisbol de Cuba cedió frente a su similar de Nicaragua con marcador de seis anotaciones por una en el tercer desafío de preparación con vistas al Clásico Mundial.
Los nicas abrieron fuego en la propia entrada de apertura para marcar la primera anotación del compromiso. El hombre proa, Chase Dawson, conectó doblete al jardín izquierdo, luego se robó la tercera almohadilla para ser remolcado por su compañero Omar Mendoza.
La designación del alto mando nicaragüense para abrir el desafío: el derecho Erasmo Ramírez se creció ante su público y maniató a la ofensiva cubana durante el tercio que trabajó.
El combinado centroamericano fabricó otras dos carreras en la parte alta del inning cinco, cuando se combinó el descontrol del relevo antillano con errores de la defensa.
La rebelión de Nicaragua continuó en el inning siguiente y añadieron otras tres carreras frente al relevista artemiseño Brander Guevara.
Por los dirigidos por Germán Mesa, el encargado de abrir el partido fue el zurdo matancero Yoennis Yera, quien lanzó por espacio de un tercio en el que permitió una carrera limpia, ponchó a dos rivales y le pegaron tres indiscutibles.
Además del zurdo yumurino, trabajaron en el encuentro José Ignacio Bermúdez, Geonel Gutiérrez, Keniel Ferraz, Brander Guevara, Armando Dueñas y el cerrador Raidel Martínez.
La única anotación para el equipo nacional llegó a la altura de la séptima entrada cuando se combinó indiscutible del quinto madero Ariel Martínez con doblete remolcador de Ángel Alfredo Hecheverría.
De esta manera, el tope de preparación se iguala a un triunfo por bando, tras el empate a dos carreras en el desafío inaugural.
Una derrota que duele y un análisis que queda
El tercer desafío entre Cuba y Nicaragua deja varias lecturas de cara a lo que está siendo la etapa de preparación del elenco cubano. La ofensiva cubana fue inexistente: apenas seis indiscutibles en todo el encuentro, le batearon a los contrarios para un anémico 179.
En los tres partidos disputados los nuestros se han tomado un total de 27 ponches a razón de uno por cada entrada a la ofensiva. La defensa sigue fallando en momentos importantes y con conexiones que son sencillas de fildear y ejecutar la mecánica.
Un aspecto positivo resulta la actuación de los lanzadores quienes de una manera u otra han sorteado las dificultades sin tener un respaldo ofensivo.
Muy meritorio el papel del joven receptor Andrys Pérez, quien es una garantía tras el home plate para la dirección del seleccionado nacional.
El también receptor de los vigentes monarcas cubanos Cocodrilos de Matanzas ha atrapado a tres de los corredores que le han intentado estafar una base.
Este tope demuestra que Cuba tiene una fortaleza en el cierre de los partidos con dos lanzadores del calibre de Raidel Martínez y Armando Dueñas, siempre que se llegue con ventaja a esa instancia.
Pensando más a largo plazo y con las ausencias que se le siguen sumando a los dirigidos por Germán Mesa no sería descabellado que Dueñas pueda hacer el grado al certamen planetario y cumplir la función de acomodador.
De cara al último encuentro de los nuestros en suelo nicaragüense el alto mando cubano anunció al zurdo Liván Moinelo como abridor.
Tendiendo en cuenta que Moinelo será el abridor en el primer encuentro del Clásico Mundial frente a Panamá, la oportunidad se vislumbra como una situación inmejorable de cara a sumar entradas y ponerse a punto. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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