Para muchos expertos y amantes del béisbol, la función del lanzador es ser un artista sobre la colina de los martirios en cada desafío. Varios son los calificativos que reciben los peloteros que realizan esta labor en los juegos de pelota; serpentineros o apagafuegos son algunos de los calificativos que distinguen a quienes se suben al box.
Cualquiera que sea la denominación que reciban, la labor es la misma, dominar a los bateadores rivales y dibujar lanzamientos como si de un pintor que realiza trazos sobre un lienzo se tratase.
Para el representativo de la categoría sub-18 de la provincia resultará vital el aporte de su principal lanzador, el diestro Adiel García. Las aspiraciones del conjunto dirigido por el estratega Víctor Cuba pasan por superar el cuarto lugar alcanzado en el pasado campeonato nacional.
Sobre sus inicios en el mundo del bate y la pelota, las aspiraciones de cara a la competencia nacional juvenil, dialogamos con el joven lanzador Adiel García.
—Tus inicios en el béisbol fueron en tu terruño natal de Güira de Macurije. ¿Cómo recuerdas esa etapa y quiénes fueron tus entrenadores?
—Es una etapa que guardo con mucho cariño, en la que di mis primeros pasos sobre un terreno de béisbol y me enseñó a amar este deporte. Tuve la posibilidad de jugar una municipal y luego una provincial con el equipo del municipio, donde me formé, que es algo muy significativo cuando uno es muchacho.
“Le agradezco mucho mis primeros conocimientos de pelota al profesor Gustavo, que fue el primero que confió en mí”.
—¿Siempre fuiste lanzador o pasaste por alguna otra posición antes de subirte a la lomita? ¿Cuántos lanzamientos dominas y cómo te preparas para lograr esas marcas de hasta 87 millas?

—Siempre he sido lanzador. Desde que comencé en la pelota, los profesores vieron que tenía buena velocidad y fortaleza en el brazo y trabajaron conmigo como pitcher.
“Tiro la curva, el slider, el cambio, la recta, la recta de dos costuras y el split, y trato de combinarlos para ser más efectivo frente a los bateadores rivales. Mis principales armas son la curva, la recta y el split, los entrenadores están trabajando en incorporar otros lanzamientos a mi repertorio para hacerme más completo.
“Mis envíos más fuertes son resultados de mantener la constancia en los entrenamientos y salir a dar el máximo desde las prácticas, algo que el terreno siempre te agradece. En la parte técnica todo va de realizar una buena mecánica de lanzamiento y trabajar en la coordinación para que el brazo y el cuerpo fluyan en armonía”.
—¿Cómo viviste la experiencia de participar por primera vez en un campeonato nacional? Háblanos de la unidad que demuestra el equipo.
—Fue una experiencia muy satisfactoria, ya que era mi primer año y la dirección del equipo confió en mí para abrir el juego por la medalla de bronce. En ese juego salimos adelante y estuvimos a punto de lograr el triunfo, la medalla; pero por diferentes situaciones el partido se nos escapó en las postrimerías, es el sinsabor que me queda.
“No ostante, la idea es quitarnos la espinita del año pasado y para eso tenemos que ir juego a juego y partido a partido; primero, superar la fase regular, y luego pelear por el título.
“En cuanto al equipo, sí somos muy unidos y la comunicación con los entrenadores fluye muy bien. Ellos siempre nos insisten en que salgamos al terreno a divertirnos y disfrutar”.
—¿Cuánto consideras que aporta el Torneo Nacional Sub-23 a los jóvenes para su desarrollo?
—Es una oportunidad muy buena, porque tenemos la posibilidad de medirnos ante peloteros que son mayores que nosotros e, incluso, juegan la Serie Nacional. Mientras más uno se mueve en estas lides, más puede desarrollarse y crecer como jugador, lo que contribuye a que seas mejor atleta cada día.
“Además, es un escalón fundamental para cumplir el sueño de cualquier joven pelotero, que es llegar a la selección absoluta de tu provincia y poder aportar lo máximo posible en pos de un buen resultado”. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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