¡Matanzas campeón! Sí, tras un juego de infartos los Cocodrilos devoraron a los leones y en su mismísima guarida. Contra todo pronóstico, en un desafío que parecía sentenciado a favor de los capitalinos, el noveno inning reactivó la llama en la porfía que le dio el boleto al equipo matancero para la final.
Con razón dicen los viejos fanáticos del deporte nacional que en cuestiones de pelota nada está seguro hasta el último out, porque puede suceder que, a uno de la victoria, el “perdedor” le dé un vuelco al asunto y cualquier rolling saque sustos y lleve a extra inning. ¡Y mira qué sustos!
Cuando se hizo pública la determinación de que, a causa del marcado déficit de combustible, los equipos no se movieran de sede y todos los juegos que restaban se desarrollaran en un mismo lugar, muchos temieron por la suerte de Los Cocodrilos, porque nunca será igual disputar un desafío en tu tierra, con tu gente aplaudiéndote los triunfos y apoyándote en las “bajas”; que hacerlo en la zona de confort del contrario, y más si se trata de un rival tan fuerte y seguido como Industriales.
Después de dos juegos anotados a su favor en el Victoria de Girón, las dos derrotas en el estadio Latinoamericano pusieron los pelos de punta. Luego se respiró en el quinto encuentro (aunque el marcador estuvo cerrado) y esta tarde de domingo los matanceros cerraron con broche de oro su participación en la semifinal de la edición 64 de la Serie Nacional de Beisbol.
Un marcador 9-3 en el noveno casi daba por sentada la victoria azul, pero el ímpetu, el amor por el béisbol y la determinación por defender la camiseta roja hasta el final, no permitió rendiciones antes de tiempo. Otro noveno inning que se vuelve trascendente en la historia del deporte de las bolas y los strike; y un Matanzas que sigue dando muestras de su valía.
La victoria la decidió otro jonrón con bases llenas que se inmortalizará en la historia del deporte, salido en la décima entrada del madero de José Amaury Noroña, uno de los ángeles guardianes de Los Cocodrilos.
Este domingo se disfrutó béisbol, a pesar de los apagones; hubo desconocidos que se unieron y gritaron frente a una pantalla; vecinos, en puntillas, que superaron altas cercas para compartir la cobertura de un móvil; y hasta dicen que por varias partes de La Habana hubo quien se atrevió a desbordar euforia ante las anotaciones de los matanceros, aun cuando estaba en territorio industrialista.
No hubo obstáculo posible que pudiera atentar contra el deleite de un digno juego de semifinal, de esos que hacen olvidar hasta las penas más grandes y pueden convertir a media Isla en un hervidero de emociones. Ni tampoco lo habrá cuando se discuta la final, que se prevé realizar en un terreno neutral; porque aunque lastimosamente, debido a la situación que atraviesa el país, los equipos no tendrán todo el apoyo soñado de sus aficiones en sus terrenos, la pasión por el deporte nacional supera barreras, fronteras y enciende luces en oscuridades y sombras.
Cuando Los Cocodrilos vuelvan al terreno también estarán de vuelta las algarabías aunque dependan de megas, las polémicas, los enojos tras errores, las promesas de dejar la piel en cada jugada y los sueños que visten de rojo y se vaticinan victorias. De seguro se paralizará cada rincón de esta provincia, porque en cuestiones de béisbol, los tuyos siempre serán los campeones y con ellos, hasta el final. (Foto: tomada del perfil de Facebook de Maxdiel Fernandez Periodista/Edición web: Miguel Márquez Díaz)
En duelo de talismanes se impuso el cocodrilo
Pocas veces en la vida se da la posibilidad de que dos personas, con un apodo similar, tengan la oportunidad de coincidir frente a frente en un evento deportivo de alta envergadura.
El destino quiso que en el sexto juego de la semifinal del béisbol cubano entre Cocodrilos de Matanzas y Leones de Industriales se encontraran Yamichel Pérez y Rafael Orlando Perdomo, quienes reciben el sobrenombre de Talismán por cada una de sus aficiones.
En un choque en extremo emocional de esos que se denominan de rompecorazones, los saurios derrotaron a los felinos con marcador de 15 anotaciones por 11.
El partido comenzó con un duelo a ceros entre los abridores, que duró hasta la parte baja de la cuarta entrada, cuando el cuarto madero matancero Ariel Martínez le desapareció la teammate 190 a Remberto Barreto por el jardín derecho.
A golpe de bateo de largometraje, los felinos lograron la igualdad en la entrada siguiente cuando Ariel Hecheverría y Jorge Enrique Alomá conectaron cuadrangulares de manera consecutiva.
En el llamado inning de la suerte, las huestes capitalinas fabricaron una carrera más gracias al cuadrangular del noveno en el orden ofensivo, Roberto Álvarez.
Como si de una película de ciencia ficción se tratase, el desafío guardó sus mejores emociones para el cierre, cuando Industriales llegó a ponerse a un out del triunfo que extendería la semifinal a un séptimo partido.
Matanzas tiró de la épica y fabricó un racimo de seis carreras para igualar el choque a la hora de recoger los bates y cuando sus rivales pensaban que la tarea estaba hecha.
Con la regla de desempate en vigor, los dirigidos por Guillermo Carmona pisaron la registradora en par de ocasiones gracias al doblete impulsador de Roberto Álvarez, quien fue el hombre más destacado por la manda.
La vida da revanchas y la parte baja de la oncena entrada en el coloso del Cerro le dio la posibilidad a José Amauri Noroña de reivindicarse con un largo cuadrangular por el jardín izquierdo, que sirvió para que la tropa de la Ciudad de los puentes pudiera cantar el alirón.
Ponderar el papel de la dirección del conjunto que supo maniobrar con astucia las distintas situaciones que se produjeron a lo largo de once capítulos de infarto.
El papel de los suplentes también fue una clave que dio al traste con el resultado final. Hombres como Esteban Terry o Brayan Peña salieron del banco y supieron responder a la confianza de la dirección.
El más destacado del partido, madero en mano, fue el receptor Andrys Pérez, quien se fue en el encuentro de 4-4 con tres remolques y un boleto recibido.
Desde el comienzo del playoff se destacó el papel que jugarían peloteros como Yurisbel Gracial y Ariel Martínez por la capacidad de liderazgo que tienen, además de su demostrada calidad, que los pone un escalón por encima del nivel de la liga.
Sin duda alguna no defraudaron; Gracial fue el líder de los bateadores en las etapas de cuartos de final y semifinal con astronómico promedio de 545 de average.
Los Cocodrilos se trazaron una meta al inicio del calendario competitivo de la 64 Serie Nacional de Béisbol y contra viento y marea están cumpliendo la palabra empeñada de pelear por el título nacional. (Por George Carlos Roger Suárez)
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