Yuvan Contino Esquijeroza recibe premio en XXIII Jornada Provincial de Ciencias Veterinarias de Matanzas. Foto: tomada del perfil en Facebook del Minag-Matanzas
Nacido en La Angelina, en su natal pueblo Primero de Enero, Yuvan Contino Esquijeroza cuenta su infancia como si aún permaneciera en ella. Rodeado de pasto, ganado y rebaño, creció su pasión por los animales, lo que despertó la inclinación por la veterinaria.
Al culminar los estudios preuniversitarios y presentarse a las pruebas de ingreso, obtuvo la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia, en la Universidad Agraria de La Habana Fructuoso Rodríguez Pérez, ubicada en la actual provincia de Mayabeque.

Durante la etapa universitaria, vivió el vínculo de la carrera con la ciencia a pesar del cúmulo de asignaturas que cursaba. Basado en aprendizajes y motivaciones que experimentó en aquel momento, surgió su inclinación por la rama científica, manifestada mediante la oportunidad de presidir durante dos años consecutivos el Grupo Científico Estudiantil de Investigación de la Universidad Agraria de La Habana; además de participar en fórums nacionales, internacionales y estudiantiles.
“El pensamiento científico se adquiere mediante el autoestudio, la preparación”, expresó refiriéndose a los primeros pasos por los caminos de la ciencia. Tras el crecimiento de su atracción por ella, decide buscar una oportunidad para continuar los estudios y evolucionar.
Es así como llega a la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, situada en las cercanías del municipio de Perico y a pocos kilómetros de su actual residencia en el poblado de Máximo Gómez.
“Yo no conocía la Estación, pero si había leído mucho sobre ella”, cuenta, mientras va adentrándose en sus inicios en el primer centro científico de la rama agropecuaria fundado por Fidel.
Actualmente, ejerce los cargos de profesor e investigador auxiliar, impartiendo docencia en el curso para trabajadores en las carreras de Veterinaria y Agronomía, ambas pertenecientes a la Universidad de Matanzas.
Además, realiza investigaciones vinculadas con los bioinsumos, bioproductos y bioabonos, en la búsqueda de soluciones basadas en la naturaleza y que sean armónicas con esta. Ha visitado 12 países en más de 20 viajes por diferentes regiones del mundo: América Latina y el Caribe, Europa, Asia, África y a las islas próximas a Cuba.
Entrar en la Estación le permitió la vinculación con proyectos nacionales e internacionales; pero aun así no descuida los de su terruño, como “Municipio Sostenible”, el cual beneficia al actual municipio de Martí, mediante el empleo de la ciencia, la tecnología y la innovación en la comunidad.
“El científico constantemente tiene que estar validando sus hipótesis a través de fuentes que sean veraces, que sean ciertas; es como un revisor de literatura que está en la biblioteca, en la red de redes o en el ciberespacio”, concepción que utiliza cuando habla sobre la superación y el estudio.
Además de doctor en Medicina Veterinaria y Zootecnia, se encuentra cursando la carrera de Comunicación Social, en la Universidad de La Habana, sobre la que afirma que ha estado implícita en cada uno de sus procederes. Asegura que siempre sintió atracción por la radiobase universitaria, y luego se fue enamorando de otros medios.
Entiende la importancia de buscar nuevas vías para que las personas comprendan los contenidos y los sientan parte de sus agendas de transformación. Ahí destaca el trabajo incansable que se está desarrollando en estos momentos en torno a la salud, con la inocuidad de los alimentos y lo trascendente de educar a los agricultores sobre los perjuicios de los químicos que dañan los suelos y, por extensión, la salud del hombre.
“La estación ha tenido un devenir histórico. Cada cinco o 10 años se actualiza la agenda de investigaciones mediante la visita de sus investigadores, técnicos, especialistas y docentes de diferentes regiones, y se rotan las problemáticas sobre las que ahondar. En estos momentos trabajamos con los recursos fitogenéticos de interés para la ganadería, los bioabonos o bioinsumos, la línea de nutrición, reproducción y salud alimentaria, los sistemas energéticos agrodiversificados, además de la sericultura y césped. Esta última se integra a un grupo que dinamiza las buenas prácticas en el grupo de desarrollo local, el cual tiene los técnicos y especialistas directo en los municipios, conectando la ciencia con el territorio”.
De sus viajes por las diferentes regiones geográficas, narra con asombro las visitas a África y el choque cultural. “Tenía una visión diferente de África, sin embargo, estamos en presencia de un continente muy rico en recursos naturales, un continente virgen y en vía de desarrollo, con buenas edificaciones, universidades y personas con conocimientos.
“La vida del científico es muy compleja, para la obtención de buenos resultados se necesita concentración, sapiencia y tranquilidad”, asegura, a la vez que enumera entre sus pasiones la lectura, las tecnologías digitales, nadar, pescar, sentarse unos segundos a contemplar en silencio el mar; aunque su tiempo para estas actividades es limitado y escaso. Con una sonrisa en el rostro, expresó orgullosamente que “vale la pena ser científico”.
Sobre los proyectos futuros que prevé con la Estación, mencionó el enfoque hacia la salud, principal meta a alcanzar. Integrar o lograr que un municipio se desarrolle en base sostenible, beneficiando a la disminución de la migración de ciudadanos hacia las ciudades, lo cual afecta la distribución poblacional y eleva el desarrollo de las localidades, es otra de sus premisas.
A pesar de su corta edad, Yuvan posee una trayectoria digna de reconocer. Recientemente, recibió la medalla José Tey de manos del doctor en ciencias Walter Baluja García, ministro de Educación Superior; además de participar en el Conversatorio Internacional: Contexto Histórico de las Reformas Agrarias en América Latina y el Caribe y las perspectivas de las juventudes.
Entre sus satisfacciones está la edición y publicación de 10 000 ejemplares del que se podría considerar su primer libro, y mantener una interacción constante con quienes siguen la evolución de sus proyectos a través de las plataformas digitales.
“Mi trayecto ha sido motivador, me satisface cada aporte, aprendizaje, experiencia, cada elogio y halagos que he recibido como investigador joven, y los reconocimientos en el trabajo. Sentirme útil es mi mayor regocijo como científico”. (Por: Maynielis de la Caridad Martínez Fernández, estudiante de Periodismo/Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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