Carlitos, ingeniero agrónomo: “las instituciones bancarias deben convertirse en aliados estratégicos del sector agroalimentario”

Carlitos, ingeniero agrónomo: “las instituciones bancarias deben convertirse en aliados estratégicos del sector agroalimentario”

A Carlitos lo conocí en la Universidad de Matanzas, cuando él estudiaba Ingeniería Agrónoma y yo Periodismo. Siempre admiré su capacidad para estar “en todas”, trabajando en cualquier proyecto o idea que pudiera aportar algo, no solo a sí mismo, sino también —y sobre todo— a sus compañeros, a la sociedad.

Carlos Enrique Lista Sánchez se graduó en enero de 2025 y desde entonces trabaja en el Banco de Crédito y Comercio (Bandec). Cuando lo supe me pregunté: ¿qué hace un ingeniero agrónomo trabajando en un Banco? La respuesta llegaría un tiempo después, cuando volvimos a coincidir en un taller sobre Banca Verde, concepto que promueve la reducción de impactos ambientales y sociales, el financiamiento de proyectos agroecológicos y una ecoeficiencia institucional.

Solo entonces supe todo el sentido que tenía contar en el Banco con un profesional de la talla de Carlitos. Conversando con él en esta entrevista lo confirmé.

—Fuiste un estudiante de excelentes resultados en la academia, pero la llegada al mundo laboral suele representar un cambio significativo. ¿Cómo viviste ese proceso? ¿Qué retos enfrentaste y cómo lograste sortearlos?

—La llegada al entorno laboral es desafiante, y mucho más si a ello se le añade un escenario completamente novedoso para uno. No obstante, el proceso de adaptación se hace mucho más ameno y fácil si tienes la dicha de que te acojan con los mejores deseos en un equipo de trabajo al que le apasiona lo que hace. Ese fue mi caso.

“Los retos son innumerables; todavía los tengo. Análisis crediticios y financieros, cumplimiento de las normas jurídicas para financiar y la adaptación de los mecanismos que rigen el funcionamiento interno del sistema bancario cubano son algunos de los aspectos nuevos —como muchos otros para mí—, pero no es imposible enfrentarlos con audacia, la ayuda del personal que me rodea y una superación constante mediante el estudio y la preparación diaria”.

Carlitos, ingeniero agrónomo: “las instituciones bancarias deben convertirse en aliados estratégicos del sector agroalimentario”

—Dada tu formación como ingeniero agrónomo, ¿cómo has aplicado tus conocimientos técnicos y tu comprensión del sector agropecuario cubano en tu labor dentro de Bandec?

—Ese sigue siendo el mayor reto. Los conocimientos son diferentes pero no se encuentran alejados de los análisis financieros que realizo; los puedo utilizar para evaluar y mejorar prácticas agrícolas, asesorar sobre financiamiento de proyectos agropecuarios y promover la sostenibilidad en la producción de alimentos, además de ir trabajando en la implementación de tecnologías que optimicen el uso del agua y los recursos, lo que es crucial en el contexto cubano.

—¿Cómo incorpora Bandec en sus evaluaciones la adopción de técnicas o tecnologías innovadoras que puedan mejorar la productividad y sostenibilidad de los proyectos que financia el Banco?

—Precisamente por eso apostamos por la innovación, pues es más eficiente y económica para todos, en particular para el cliente. Evaluamos los beneficios de cada solicitud mediante las visitas que realiza el Banco a las áreas productivas del cliente, donde se puede evaluar el impacto de las tecnologías adoptadas en pos de una mejor productividad y sostenibilidad de los proyectos. Esto ayuda a ajustar las estrategias y mejorar continuamente.

—En el contexto de la Banca Verde, ¿cómo integras criterios ambientales y de sostenibilidad en la evaluación y el diseño de productos crediticios para el sector agropecuario? ¿Existen incentivos para prácticas agroecológicas o de bajas emisiones?

—Cuba lleva ya algún tiempo inmerso en la Banca Verde, con Bandec a la cabeza, siguiendo los ejemplos concretos de países de Europa y Latinoamérica. Aún se encuentra en fase de pilotaje, ya con un mayor alcance, pero no se está aplicado en todas sus dimensiones.

“A la hora de financiar, se busca que las solicitudes cumplan con estándares de sostenibilidad y criterios ambientales positivos, por lo que también tenemos la tarea de capacitar y guiar a los productores para que logren esta meta. Creo que sí, que se puede llegar a tener incentivos crediticios para prácticas agroecológicas o de bajas emisiones. Por eso estamos apostando”.

—Desde tu perspectiva, ¿cuáles son los principales obstáculos estructurales que afectan la capacidad de pago de los clientes agropecuarios en Cuba y cómo el Banco puede gestionar estos riesgos?

—El obstáculo está, principalmente, en una acumulación significativa de impagos en el sector agropecuario, lo que socava la producción y el financiamiento. Esto crea un ciclo negativo donde la falta de liquidez impide inversiones necesarias para mejorar la productividad; es decir: deudas por cobrar y pagar, técnicas y tecnologías obsoletas e infraestructuras ineficientes que afectan la productividad.

“Esto se traduce en menores ingresos y, por ende, en dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras y una inestabilidad económica del mercado prolongada, lo que provoca inflación, escasez de insumos y una economía informal que complica aún más las transacciones.

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—¿Cómo es la dinámica de trabajo con otros departamentos del Banco y con instituciones externas para tomar decisiones integrales sobre los financiamientos del sector agropecuario?

—Es una dinámica integral y constructiva. Uno se nutre de cada área y busca opiniones de personas y colectivos que llevan muchos más años y poseen una experiencia extraordinaria en temas novedosos que resultan imprescindibles para la toma de decisiones en consonancia con el objetivo planteado. En el caso de las instituciones externas se tiene una relación muy estrecha de cooperación y análisis para cada actuar.

—¿Podrías compartir un ejemplo de un proyecto o crédito agropecuario que, gracias al financiamiento del Banco, haya generado un impacto positivo tangible en la producción, la sustitución de importaciones o la comunidad local?

—Los usufructuarios son de los clientes que más se financian; con esto se logra un impacto positivo en cada uno de los territorios con la comercialización de diferentes productos. Por ejemplo, un crédito para un usufructuario que quiere invertir en una minindustria. Este cliente tiene dos fines: producción de alimentos y, a sus vez, esa misma producción sería llevada a esta minindustria; ahí ves cómo hay una sinergia: se logran dos producciones con un mismo fin, reduciendo la importación de ese producto que se comercializará ya procesado.

—El sector agropecuario y las finanzas están en constante evolución. ¿Qué mecanismos utilizas para mantenerte actualizado tanto en innovaciones agronómicas como en instrumentos financieros y normativas bancarias relevantes para tu trabajo?

—Me gusta mucho estar al día con las actualizaciones de las normas bancarias y financieras del país. Consulto la Gaceta Oficial, organismos  financieros  a los cuales está integrado Cuba, revistas de agricultura y su impacto en el desarrollo agroalimentario, los sitios del Ministerio de la Agricultura, el Banco Central de Cuba y Bandec.

“Por otro lado, el intercambio diario con mis compañeros del departamento constituye, para mí, la fuente de información y conocimiento más provechosa, ya que cuento con el privilegio de estar rodeado de personas con muchos años de experiencia y que han transitado por diferentes áreas dentro del Banco. Eso es muy enriquecedor”.

—Como joven profesional en esta intersección entre la agronomía y las finanzas, ¿cuál es tu visión sobre el papel que deben jugar las instituciones bancarias cubanas en la transformación y modernización del sector agroalimentario nacional en los próximos años?

—La transformación y modernización del sector agroalimentario nacional solo se logrará facilitando aún más el acceso a créditos bancarios; dándole mayor divulgación. Se debe ofrecer productos financieros adaptados a las necesidades específicas de los agricultores y fomentar la innovación con la ayuda del financiamiento, logrando que se pueda apoyar la investigación y la adopción de tecnologías innovadoras como la agricultura de precisión y el uso de sistemas de información geográfica, para mejorar la productividad y sostenibilidad.

“Se debe capacitar a todas las formas productivas posibles: UBPC, CCS, CPA, usufructuarios, empresas de la agricultura, el sector azucarero y todo lo que contribuya al desarrollo agroalimentario del país. Lograr una colaboración más dinámica en el trabajo conjunto con el gobierno y organizaciones no gubernamentales puede facilitar el desarrollo de políticas que apoyen al sector agroalimentario, creando un entorno más favorable para el financiamiento y la inversión.

“Las instituciones bancarias deben convertirse en aliados estratégicos del sector agroalimentario, apoyando su modernización y transformación a través de financiamiento, capacitación y colaboración. Esto no solo beneficiará a los agricultores, sino que también contribuirá a la seguridad alimentaria y al desarrollo económico del país”.

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Sobre el autor: Humberto Fuentes Rodríguez

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Matanzas en el año 2024. Egresado del Taller de Técnicas Narrativas del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Jefe de la Sección de Literatura de la Asociación Hermanos Saíz en Matanzas. Escritor, fotógrafo, trovador y guionista.

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