Desde hace un par de meses varios medios nacionales y provinciales anunciaron la noticia del nuevo tipo de vivienda que se empezará a implementar en el país, las casas contenedores, una opción en medio de la ausencia de recursos para garantizar hogares a las personas.
El proyecto surgió como una forma de aprovechar los contenedores utilizados para transportar los equipos y materiales destinados a la construcción de los parques fotovoltaicos.
La provincia cuenta con 142 contenedores, de los cuales 132 se convertirán en viviendas. El resto responde a otros intereses sociales.
El prototipo
Si bien las casas contenedores resultan una alternativa novedosa e inesperada en Matanzas, existen otras provincias como Las Tunas, Sancti Spíritus y Guantánamo que comenzaron su construcción con anterioridad.


En nuestro territorio, antes de llevar a cabo cualquier acción tanto en la obra como en la fábrica, varios especialistas estudian el comportamiento del terreno, donde analizan las condiciones de los sitios escogidos. Entre ellas se encuentra la accesibilidad de fluido eléctrico y agua potable; en este último caso, para saber si es necesaria la creación de tanques elevados, cisternas y fosa.
Idovaldo Díaz Martínez, coordinador de programas y objetivos del Gobierno Provincial, explica que del contenedor se monta un 70 % en la fábrica y un 30 en la obra. “Se saca del taller, pintado, con la instalación eléctrica, las separaciones internas; en el área, hace la cimentación, albañilería y el sistema hidrosanitario exterior”.
La estructura de nuestras casas contenedores consta de dos cuartos, sala, comedor, cocina, baño y patio de servicio; aunque en determinadas áreas pueden sufrir cambios. Ello ocurre debido a que las empresas autofinanciadas pueden elaborar otros modelos sin afectar al presupuesto del Estado, ya que tienen el poder de hacer una inversión.

Su implementación está a cargo de la Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería de Matanzas y los Arquitectos de la Comunidad. Los primeros se encargan de la zona residencial del Río San Juan y los segundos de los municipios restantes de la provincia, incluyendo la cabecera.
“Por norma, para implantarlas deben quedar 50 cm separadas del suelo, para que ventile y la humedad no afecte. En el área de la comunidad del Río San Juan, según el tipo de suelo, se hará una terraza con un material de relleno específico; en este caso se pondría piedra, porque se compacta, para lograr un drenaje natural del agua. A partir de ahí, se colocaría el sistema de cimentación que será con un plato y un pedestal”, argumentó Guillermo López-Calleja Pérez, director de la Dirección Integral de Proyectos.
También menciona que a la zona ubicada en la calle San Sebastián se le dejarán parcelas de ocho metros, con el objetivo de que las familias puedan progresivamente seguir construyendo.
No obstante, el directivo agregó que la mejor opción para este tipo de procesos es utilizar áreas con bases confeccionadas. Comparte este argumento Daniel Arencibia Martell, director del grupo de Arquitectos de la Comunidad, y ofreció una explicación acerca de la implantación de las edificaciones en terrenos ya prefabricados, como en la empresa del cárnico en la Jaiba, otro de los espacios seleccionados para el asentamiento.

“La propiedad es una antigua planta de tratamiento de esa industria, que está pavimentada. Ello nos facilita el trabajo, porque es solo llegar y situarlos, pues el área ya está delimitada. Lo único por hacer es ranurar los hormigones para colocar las redes sanitarias”.
El arquitecto también refiere que la forma de implantación constituye a su vez un sistema de anclaje para prevenir desastres durante la temporada ciclónica. “En el suelo se encofran y funden tres cabillas, para que la base no se desplace”.
Acerca de cómo combatir el calor dentro de estos hogares, López-Calleja afirma que se revestirá con materiales térmicos como la lana de vidrio. “Otra de las variantes por usar será la fibra del henequén y el cartón bagazo de Cárdenas, con una disponibilidad de 100 planchas de cartón actualmente”, señaló el ingeniero civil.
En cuanto a la búsqueda de soluciones para evitar la corrosión de dichas estructuras debido a la humedad, se aplicará pintura impermeable. No obstante, Daniel Arencibia puntualizó que estos contenedores llevarán encima una cubierta, elemento que los protege de la intemperie y la humedad, pero a su vez actúa como aislante térmico. Agregó que estos metales vienen diseñados para resistir la corrosión marítima, lo que añade resistencia a las estructuras.
Los primeros pasos
Díaz Martínez declaró que los principales ejecutores son la Empresa de Construcción y Montaje de Obras del Turismo de Varadero y la Empresa de Construcción y Montaje de Matanzas, quienes en conjunto confeccionarán las viviendas correspondientes a Martí, Cárdenas y el municipio cabecera. Mientras, en los otros territorios están involucradas empresas como la Empresa de Servicios Técnicos Industriales (Zeti), la Empresa Azucarera Mario Muñoz y la Empresa Provincial de Mantenimiento y Construcción Sur.
Una entidad que desde el mes de octubre se encuentra en labores como soldar y cortar es la Empresa Conformadora de Matanzas Noel Fernández, conocida como Fábrica de Cubos, escogida para la tarea por su experiencia con el metal.

Este colectivo es el primero en poner en marcha dicho proyecto constructivo en la provincia. En varias semanas conformaron la instalación eléctrica, las separaciones internas y los perfiles de la cubierta del techo.
Su director general, Pedro Llerena Rivero, afirma que han estado inmersos en esta labor, la cual ha sido una experiencia completamente nueva. Los integrantes de su equipo de trabajo pertenecen a diferentes áreas de la empresa y, en coordinación con otros profesionales, modelaron el primer habitáculo.
Llerena Rivero comenta que, al ser la primera, fue la fase experimental; pero se pronostica que entre 15 y 20 días se pueda fabricar una casa para después llevarla al lugar de implantación.
La construcción de estas viviendas en el mundo resulta usual, pero en nuestro país resulta la primera vez. Por ello, tanto para los ejecutores como para los arquitectos, ha significado un reto idear estas moradas con la mayor confortabilidad posible.
Las casas contenedores constituyen un objetivo de país para mejorar el fondo habitacional, una alternativa en medio de un contexto donde la escasez de materiales impide la elaboración de hogares de mampostería. Sin duda, será un tema sobre el cual se continuará informando a la población matancera. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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