Daylin Alfonso: joven eterna, candidata a diputada y amiga

Para Daylin (al centro) es una gran responsabilidad representar al pueblo matancero. Foto Tomada de Internet.

Para Daylin Alfonso (al centro) es una gran responsabilidad representar al pueblo matancero. Foto: Tomada de Internet.

El próximo 26 de marzo en Cuba se realizarán elecciones nacionales. Desde el periódico Girón queremos reconocer la labor de algunos candidatos a diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Hoy proponemos la trayectoria de una mujer que comenzó a cambiar vidas desde su natal Jagüey Grande, dando clases de Historia y Marxismo a los adolescentes del territorio. Daylin Alfonso Mora es una eterna militante de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), es presidenta del Poder Popular en el municipio Matanzas, es tía y es amiga.

Una mujer sencilla, a quien le apasiona el trabajo con los jóvenes, que asume con responsabilidad cada tarea que le proponen; esa es Daylin Alfonso Mora, una jagüeyense que desde hace apenas unos meses es la presidenta del Poder Popular en el municipio de Matanzas. Junto a varios matanceros, es candidata a diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular. 

—¿Qué recuerdos guardas de tu tiempo como profesora en Jagüey Grande?

—Durante ese período me marcó especialmente el nivel de seriedad que tenía a pesar de mi juventud. Acompañé a varios alumnos a atravesar situaciones personales, incluso en visitas a hospitales. Aquello me asustaba porque era tan inexperta como ellos, pero con la confianza depositada en mí no podía hacer otra cosa que sobreponerme a mis miedos.

“Mi interés era, además de impartir las clases, guiar a esa nueva generación e intentar formarlos con los mejores valores. Considero que ese es mi recuerdo más preciado como profesora”.  

—¿Fueron estas ganas de guiar a las nuevas generaciones lo que te llevó a militar la UJC? ¿Qué significó ser militante de la organización?

—En noveno grado, gracias al proceso que se realizaba en aquel entonces, obtuve mi carnet como miembro de la Juventud. Desde que comencé como profesora fui reserva de cuadro de la organización. Tiempo después me pidieron que trabajara de manera permanente en el Comité Municipal de Jagüey Grande, primero como funcionaria y luego como miembro del Buró, para atender la esfera social. Significaba la atención a la educación, la salud y el deporte en el territorio. Mi labor se orientaba sobre todo a compartir con ellos en diversas actividades y fomentar su interés por la historia y la recreación sana.

Como muchos de mi generación salía de fiesta, pero estaba consciente de mi papel en la formación de pioneros y jóvenes de mi municipio. Era la combinación perfecta. Precisamente eso es lo que significa para mí la UJC: perfección«.

Gracias a mi trabajo en la base, me llegó la propuesta de ocupar el cargo de política en el Comité Provincial, una de las mejores etapas de mi vida. Pude participar en el Tercer Congreso de la Asociación Hermanos Saíz, donde intercambié con la vanguardia artística cubana«. 

En 2005 obtuve la militancia del Partido Comunista de Cuba y hasta 2019 llevé esta dualidad. Justo en ese momento comencé a desempeñarme en varias tareas dentro de las filas del Partido”. 

—¿Cómo te llega la presidencia de la Asamblea Municipal de Matanzas, y cómo asumes la candidatura a diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular en medio de ese movimiento?

—Durante los años más críticos de la pandemia, me pidieron trabajar como jefa del Grupo de Trabajo Político del Consejo Popular Peñas Altas, y fue cuando las personas del barrio me conocieron. Con los vecinos y los representantes de diferentes organismos creamos un vínculo parecido al que se tiene con la familia. Esto propició que los electores de la Circunscripción 91 me escogieran como delegada. Apenas unos días después, los 96 delegados que tiene Matanzas me eligieron como presidenta de la Asamblea Municipal. 

Es el mayor reto que he enfrentado en mi vida. Implica sacrificio, conocimiento, sentido común y sensibilidad, porque estoy al servicio del pueblo, de mi gente, mis electores. Debo lograr que cada día se sientan representados y escuchados. Tener esta posibilidad es lo más importante, y me invade la emoción”. 

—¿Quién es Daylin Alfonso con su familia y sus amigos? ¿Qué te gusta y qué no?

—Soy muy amorosa con mi familia. Tengo una tía que adoro, unos hermanos que son mi vida, unos padres espectaculares y sobrinos que me llenan de orgullo. Intento estar presente en todo instante, en lo bueno y lo malo. He ganado cientos de amigos porque soy sociable en exceso. Incluso, mantengo contacto con mis compañeros de la UJC de Jagüey. 

Me encanta trabajar y bailar, aunque últimamente no lo hago con frecuencia. Me disgustan las personas desagradecidas, esas que no reconocen cuando alguien les brinda ayuda”.

—¿Tienes algo que reprocharle a la vida? 

—He pasado por momentos difíciles; sin embargo, considero que no tengo nada que reprochar. Quizá no concebir hijos ha sido la tristeza más grande, pero estoy rodeada de sobrinos y gente que me quieren y me impulsan a seguir adelante.


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Sobre el autor: Arletis Arango Oña

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