Brindar servicios constituye, además de un deber, todo un desafío en los tiempos actuales para la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba. Foto: Del autor
Dentro del amplio espectro que abarca el bloqueo económico estadounidense, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) supone uno de los sectores más afectados. Y uno bien singular porque, además de repercutir en la población, lo hace también en el funcionamiento de otros, ya que constituye el proveedor de telefonía y conectividad indispensable para el desempeño de disímiles esferas en el país.
Detrás de los impedimentos legales, del cerco cada vez más extendido que le dificulta comercializar y fortalecerse, se impone la necesidad de mantener prestación de servicios en la medida de lo posible, para lo cual es preciso un buen acopio de inventiva y sacrificio por parte del factor humano. La División Territorial matancera de la institución, con sus ramificaciones hacia los municipios, es escenario continuo de lo anterior.
Las afectaciones son diarias y patentes, tanto en zonas urbanas como rurales, si bien diversas alternativas son ya puestas en práctica para paliar esta adversa situación, complejizada por la disponibilidad electroenergética existente. A propósito de esto, de las trabas y de cómo lidiar con ellas en pos de resultados beneficiosos, conversó el periódico Girón con Gustavo Montesinos Reyes, director del organismo en Matanzas.
—¿Cómo afecta específicamente el bloqueo al sector de las telecomunicaciones?
—Ante todo, pese a los criterios y puntos de vista encontrados que hay al respecto, somos un ejemplo de que el bloqueo económico de los Estados Unidos hacia Cuba existe, es real, porque perjudica de una manera directa a los servicios que Etecsa brinda a la población y al resto de las entidades. Las afectaciones son diarias, no solo para las nuevas inversiones, sino también para el reaprovisionamiento, para sostener la disponibilidad de aquella tecnología que ya tenemos instalada.

“Esta política ha estado encaminada a crear limitaciones hacia un grupo de recursos muy necesarios. Lo cierto es que no podemos importar con ningún proveedor tecnología alguna con más de un 10 % de componente estadounidense; eso es un obstáculo notable, porque los proveedores en las comunicaciones son escasos a nivel internacional, y nuestro acceso a ellos se reduce mucho a partir de tal restricción. Por ende, hemos tenido que acudir a mercados lejanos, lo cual conlleva costos adicionales, transportación, tiempo…
“Todo esto va influyendo en los cronogramas de ejecución de las inversiones, en la prontitud con que queremos hacer las cosas. Optar por un mercado distante es algo que siempre demora, que implica un tiempo valioso. Y, por otra parte, desde luego la empresa ha tenido proveedores de servicios que se han retirado, a causa de las medidas extraterritoriales que les perjudican, y han suspendido sus contratos con nosotros.
“Por supuesto, la vida del pueblo se ve muy afligida. No solo al carecer del servicio individual, sino también porque, como somos proveedores de conectividad del resto de las instituciones de la provincia, estas ven muy limitados sus servicios. Pongo el ejemplo de los bancos. Actualmente, se encuentran modificando, como nosotros, su matriz energética. Sin embargo, si no les brindamos conectividad, ellos no podrán operar, o lo harán con muy pocas prestaciones, muchas de las cuales se hallan en el soporte que ofrecemos. Y con esto menciono solo un sector”.
—Ante esta realidad, ¿cuáles son las alternativas que toma la empresa para mantenerse vigente, para continuar brindando sus servicios?
—Una de las principales alternativas con que contamos es el capital humano. A él acudimos permanentemente, pues a través de su ingenio, de sus innovaciones, es que hemos logrado dar vitalidad a un grupo de servicios que, de no ser por eso, hoy no estuvieran disponibles. También se han hecho otros esfuerzos, para lograr financiamiento, negociaciones con socios con los cuales vernos provistos de la tecnología requerida.
“En ese sentido, nuestra empresa no ha parado de actuar; no al ritmo que queremos, no hemos logrado incrementar nuestra infraestructura en el tiempo deseado, pero no nos hemos detenido. Las licencias, el reaprovisionamiento de piezas, las reparaciones, todo ello influye de forma directa en la calidad de nuestras atenciones, pero si algo lo ha paliado ha sido precisamente el capital humano y su resolutividad.
“Por otra parte, el acentuado recrudecimiento del bloqueo energético nos conduce a un cambio de la matriz energética. Al respecto, estamos haciendo un gran esfuerzo, con el empleo de las formas de gestión no estatal, en un momento donde resulta indispensable sumarse a ese cambio”.
—¿Cómo avanza en el territorio la implementación de paneles solares, y cómo se espera que impacte en cuanto a resultados?
—Nos hallamos instalando más de 60 sitios en la provincia. Ya tenemos 18 finalizados, lo cual es una cantidad poco representativa. Cuando se evalúa el nivel de población y clientes que satisface, llega hasta un 12 %, tanto en la telefonía fija como en los datos, Nauta Hogar, fundamentalmente. Además, estamos inmersos en otro programa, donde se instalan 30 kits de paneles solares a las radiobases, para lograr una sostenibilidad en la telefonía móvil. Una vez concluido esto, esperamos que, para julio, en torno a esas 30 instalaciones, la calidad de nuestros servicios mejore.
“Paralelamente, estamos en proceso de instalar 12 sistemas más, que van a satisfacer las necesidades de las cabeceras municipales. Si seguimos ampliando la infraestructura, antes de concluir el año deberemos tener 18 radiobases nuevas y cinco gabinetes para la telefonía fija —cuatro de ellos para la sustitución de tecnología obsoleta y uno para incremento del servicio; los anteriores hacen ambas cosas y ofrecen, asimismo, servicios de datos—. También vamos a estar potenciando el servicio 4G; varios de nuestros sitios que hoy brindan solo 2G y 3G pasarán a adquirirlo. Dichos resultados irán impactando, en un corto período de tiempo, en la calidad de nuestro servicio.
—A pesar de los desafíos ya planteados, ¿se compromete Etecsa a seguir brindando servicios esenciales a la población en Matanzas?
—Como decía, hoy el enfoque fundamental reside en el cambio de matriz energética, y en todos los beneficios que ello conlleva. Con la infraestructura que tenemos, sin ser ahora mismo suficiente, si logramos una disponibilidad cercana al 100 %, la calidad de nuestro servicio será aceptable. Ahí es donde nos concentramos, en el reaprovisionamiento, en la reparación y en el cambio energético. De modo que Etecsa no se ha detenido en su empeño de dar solución a estos problemas, y esa seguirá siendo nuestra misión. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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