Lo mejor que la vida le ha dado: Luisi

Lo mejor que la vida le ha dado: Luisi

No hay amor tan puro como el de una madre, lo refleja Yoleidys Valderrama Peñate, clarinetista de Matanzas, al sostener que, a pesar de lo difícil del camino, su mayor impulso supone precisamente la mirada cariñosa y la sonrisa de su niño, su hijo Luisi.

   Agradezco al universo por la oportunidad de ser mamá, por las mañanas donde esa palabra resulta mi despertar y por tener en mis días esos ojos que dicen tanto, ese príncipe aún dispuesto a dormir en mis brazos, expresó la fundadora de la Cátedra de Clarinete de la Escuela Profesional de Arte de Matanzas.

   Ese llamado resulta diferente, viene de adentro y al culminar la maestría el instinto tocó las puertas del alma de la entonces concertino de la Banda Sinfónica Simón Bolívar, de Venezuela.

   Mi hijo llegó en el momento justo, al culminar la maestría sentí esa señal biológica de que era hora, y entonces, sin esperarlo quedé embarazada, lejos de mi tierra, de mi familia, pero con el deseo inmenso de tenerlo en mis brazos, contó la clarinetista de la agrupación D’ Cámara.

   Descubrir entonces que ser la mamá de Luisi devino prueba de vida más inmediata, para la graduada del Instituto Superior de Arte (ISA), al recibir la noticia de que aquel pequeñito, se enfrentaría al mundo como un ser especial, capaz de dar las lecciones más hermosas de fortaleza.

   En sus primeros años, el clarinete quedó un poco abandonado; mi prioridad era Luisi, descubrir cómo enfrentarme a su parálisis cerebral y a todo lo que esta ocasionaba, sin entender aún la patología que tenía en mis manos, lo que sin dudas afirmo, fue mi regalo más grande, recalcó.

   Lograr un balance entre lo profesional y lo personal resulta uno de esos retos que llegan, más para la amante del clarinete, constituye, además, un espacio que fortalece la relación madre-hijo.

   Desde que mi pequeño nació le dedico cada presentación, porque regresan a la memoria esos momentos de ensayos en casa, con él a mi lado, recuerdo cómo lo disfruta y lo baila, y aunque no esté en el auditorio siempre lo siento presente, enfatizó Valderrama Peñate.

   Disfruto ver cómo le brillan los ojos, sonríe, baila, aplaude al verme tocar, ese resulta entonces mi mayor reconocimiento, expresó la también profesora acerca de ese lazo que resalta a la vista cuando su tesoro de 12 años la acompaña a sus presentaciones.

   El amor inigualable de mamá llena de color los días de Luisi, y entre música, teatro, sonrisas contagiosas y el abrazo caluroso que solo ella sabe dar, la alegría del infante crece y Yoly como muchos la conocen agradece cada paso.

   Trato de estar siempre lo más activa posible y por eso quizás él, es un niño feliz, porque intento transmitirle toda mi energía positiva, aunque los días en ocasiones se tornen grises. Ha sido difícil, no puedo negarlo, pero mi niño es lo mejor que la vida me dio, recalcó.

   Nada se compara con todo lo bonito de ser madre -enfatizó-, no importan las circunstancias, el trabajo, los retos, trato de vivirlo cada día, disfrutarlo, amarlo, hacerlo feliz y soy afortunada por la dicha de ser la mamá de Luisi.

Recomendado para usted

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *