La capacidad para siempre sorprender al espectador es una cualidad que hace de Adrián Socorro Suárez un artista de altos quilates. Ya sea por la temática, los formatos, el discurso visual o la técnica empleada, la obra del creador exhibe una diversidad que la engrandece dentro del panorama de las artes plásticas.
La fuerza pictórica que reflejan sus cuadros, la constante experimentación y lo prolífico de una trayectoria, forjada desde la laboriosidad y la dedicación, le merecieron al creador el Premio Provincial de Artes Plásticas 2025.
“Verdaderamente, el premio me tomó por sorpresa. No lo esperaba porque estos premios, al menos desde la experiencia que tengo, suelen ser entregados a artistas con una carrera hecha, vasta.
“Ahora, con 46 años, me lo otorgan y me doy cuenta de que uno está tan metido en su producción, su obra individual, que no es consciente de lo que está dejando; o sea, del análisis y la visión de las instituciones, galeristas, curadores, que son las personas que van llevando toda esta recuperación de tu trabajo, hasta que determinan un día un reconocimiento como este.
“Me siento muy feliz al recibir el reconocimiento más alto que otorga el Consejo provincial de las Artes Plásticas a los artistas del gremio. Esto me pone en una situación de aún más compromiso con mi obra, porque no termina aquí. Es un pretexto más para seguir avanzando, sin romanticismo ninguno”.
Adrián Socorro Suárez es licenciado en Estudios Socioculturales, por la Universidad de Matanzas. El artista, de formación autodidacta, ganó la primera edición de Prisma, evento de Artemorfosis, plataforma de arte cubano contemporáneo, con la cual colabora desde el 2019. Fue miembro de la AHS, presidente de la filial matancera durante varios años; actualmente, es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Ha obtenido becas de creación en el Salón Roberto Diago de Matanzas, el premio Génesis, además de galardones en el Leopoldo Romañach y Premio AHS en el Evento Nacional de Artes Visuales Visuarte, de Cienfuegos.
Con una trayectoria artística que refleja la madurez alcanzada y una poética visual particular, original y auténtica, Socorro se sumerge desde ya en lo que será su próximo proyecto.
“Estoy desarrollando una serie de la que muestro un pequeño adelanto como parte del Salón provincial Roberto Diago Querol, hoy expuesto en la Galería Pedro Esquerré.
“Mostré una pieza que contiene las 22 cartas del Tarot, a partir de una interpretación personal que hice. Imprimí las cartas, o sea, existe el mazo de mi obra, y lo están leyendo ahí en vivo.
“Voy a pintar el Tarot completo, las 72 cartas, voy a documentar lecturas que hagan tarotistas de esas cartas y, después, esas lecturas serán el fundamento para hacer estas pinturas dramáticas que están acostumbrados a ver, con carga de personajes y cosas pasando.
“El día que exponga quiero traer tarotistas de La Habana, sobre todo, que me queda más cerca, y soltarles aquí en la Plaza de la Vigía a leer cartas. Lo voy a inaugurar primero en Matanzas, el año que viene. Esa será la muestra por el premio provincial”.
Socorro Suárez ha realizado varias exposiciones personales entre las que destacan Serunomismo, Jardín, La delgada línea negra, Happiness, y ha participado en más de 20 exposiciones colectivas dentro y fuera de Cuba, en países como España, los Estados Unidos y Suiza. Obras de su autoría forman parte de colecciones públicas y privadas.
Acerca de sus más recientes experiencias internacionales comentó: “Cuando sales y te mueves de tu territorio, siempre eso te aporta información positiva y negativa. En este caso, México es una plaza cultural.
“En esta ocasión no fue una exposición cualquiera, sino una muestra que se insertó dentro de la Semana del Arte Mexicano, cuando suceden algunas de las ferias más importantes de arte contemporáneo ahora mismo en Latinoamérica.
“Exponer en ese contexto no es solamente llevar el trabajo de uno, es ver lo que está haciendo todo el mundo. Pude disfrutar de muchas inauguraciones de exposiciones, muchos estudios de artistas, ver cómo es la vida del artista, el mito ese que uno a veces tiene del artista de afuera, y poder ver cómo es realmente.
“Es lo mismo. Todo el mundo trata de colocar su obra y trabaja con ese fin. Entonces, eso siempre te aporta experiencias y te llevas cosas, te llevas colores, te llevas formas de pensar, te llevas conceptos pictóricos y curatoriales. Te das cuenta de cómo marchan las cosas y te pones en perspectiva con eso”.
Con su obra, Adrián Socorro Suárez obliga al espectador, desde la propuesta visual, a explorar, confrontar, tomar partido acerca de esas experiencias propias o ajenas, que forman parte de la vida humana. Cuando crea, refleja seres cercanos, encuentra puntos de coincidencia entre los trazos y su propia vida: asume el reto de ser creador y creación al mismo tiempo.
