En un duelo con predominio del pitcheo, la selección nacional de béisbol de Cuba derrotó a su similar de Nicaragua, con pizarra de 3 carreras por 1, en el segundo de los cotejos de preparación con vistas al Clásico Mundial.
La designación del alto mando cubano para abrir el encuentro fue el zurdo villaclareño Dario Sarduy, quien trabajó por espacio de cuatro entradas en las que no permitió anotaciones, le conectaron cuatro indiscutibles y ponchó a dos rivales.
En su rescate vino el también villaclareño Randy Cueto, a la postre ganador del encuentro tras faena de dos entradas en las que no permitió anotaciones; le conectaron dos indiscutibles, regaló un boleto y recetó un ponche.
La primera de las anotaciones de los dirigidos por Germán Mesa vino en la parte baja de la quinta entrada, con una jugada un tanto enrevesada, en la que Ariel Martínez llegó safe a la goma, tras un error de la defensa nicaragüense.
En jugada continuada fue puesto out en home Cristian Rodríguez, lo que impidió la segunda anotación antillana en la entrada.
En el llamado inning de la suerte, el quinto madero cubano, el yumurino Ariel Martínez se vistió de héroe y largó un enorme cuadrangular por la pradera izquierda, para poner las hostilidades 2 anotaciones por cero.
La carrera de la honra para los centroamericanos llegó en las postrimerías del juego, cuando el torpedero Cristian Rodríguez erró un tiro que posibilitó que Juan Diego Montes llegara a la antesala y luego fuera remolcado por el cañonazo de su compatriota Chase Dawson.
La ofensiva cubana apenas pudo conectar cuatro indiscutibles en todo el juego; destaque para el quinto en el orden ofensivo, Ariel Martínez con cuadrangular y dos carreras anotadas.
Al equipo Cuba aún le restan un par de partidos en suelo nica antes de emprender rumbo a Arizona, donde continuará la preparación y se incorporarán los peloteros que están en el conjunto y pertenecen al sistema de Major League Baseball.
Una puesta a punto con más sombras que luces
El saldo que va dejando hasta ahora el tope de preparación del conjunto cubano frente a su similar de Nicaragua, en el papel, es de un empate y una victoria.
Y porque en el papel, porque a men de que el segundo de los juegos terminara con marcador de tres carreras por una favorable a los nuestros, las sensaciones que transmite el desempeño sobre la grama no son para nada halagüeñas.
Y no se trata de criticar a la actual dirección de la novena, ni achacar las dificultades a direcciones pasadas, porque de nada vale frotar sal sobre una herida abierta que duele cada día.
Pese a que se ha repetido hasta el cansancio, una tarea o más bien una prueba pendiente que tiene Cuba es el bateo con corredores en circulación.
Suman varias oportunidades en las que las situaciones con hombres en posición anotadora se le dan a figuras con responsabilidad ofensiva y el resultado siempre es el mismo: no se impulsan las carreras o solo llega una anotación a cuentagotas.

Aunque nuestro pasatiempo nacional no pasa por sus mejores, el nivel del pitcheo de nuestra Serie Nacional es bastante bajo; resulta alarmante que en dos juegos de béisbol frente al conjunto nicaragüense nuestros bateadores se hayan tomado 18 ponches, a razón de uno por capítulo.
En el segundo de los desafíos entre tercero, cuarto y quinto se tomaron cinco de los ocho ponches que le recetaron al equipo.
Dado que el grueso de la ofensiva antillana pasa por esos turnos, las posibilidades de fabricar carreras se reducen drásticamente.
El cuerpo de lanzadores se ha comportado bastante bien hasta el momento, sorteando las dificultades para recibir el menor daño posible, en espera de una respuesta ofensiva.
En el mundo del bate y la pelota están los errores que van a los libros de anotación y los que no lo hacen; en el caso del elenco nacional ha tenido de los dos.
Errores en lances que aparentemente parecen estar dominados, falta de comunicación entre jardineros y jugadores de infield que permiten que conexiones que se deben fildear piquen y se transformen en carreras.
Ojo, a priori Nicaragua es un rival que de acuerdo a la pronósticos se nos debe hacer más sencillo, aun cuando todavía no tienen la totalidad de sus jugadores.
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El tope de preparación con vistas al Clásico Mundial está bien pensado de cara a la puesta a punto, lo que también puede verse como un arma de doble filo.
En el mundo del deporte cada vez se estila más el estudio del contrario y la aplicación de la sabermetría, con estos desafíos nuestros rivales se van percatando de que se necesita muy poco para dominarnos.
Lastimosamente, cuando nos enfrentamos a un pitcheo que sobrepasa las 90 millas y sabe combinar los lances, nuestros bateadores lucen mal por un problema de falta de adaptación.
Un punto a ponderar en estos enfrentamientos de fogueo es la buena defensa que muestra el receptor Andrys Pérez, tras el plató.
El yumurino ha capturado a la totalidad de los hombres que le han salido al robo y se ha mostrado sólido a la hora de guiar el pitcheo, para tapar la boca a sus más fieles críticos.
Cuando va quedando muy poco para que arranque el certamen planetario del bate y la pelota la etapa de preparación deja tras sí, más sombras que luces. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
