Escucharlo conversar siempre es una clase magistral de historia. Urbano Martínez Carmenate, Premio Nacional de Historia 2022, tiene el don de hacerte viajar en el tiempo, gracias a su enciclopédica memoria, una consagrada labor investigativa que se extiende durante más de cuatro décadas y la serenidad de su voz.
Dueño de una obra sólida y de extraordinario valor para el conocimiento sobre nuestras raíces culturales y personalidades imprescindibles en el devenir artístico-literario, no escatima recursos para poner en nuestras manos textos en los que bien combina la verdad y la belleza.
“Estoy trabajando en una biografía de Félix Tanco Bosmeniel, un intelectual que nació en Colombia y vivió en Cuba mucho tiempo. Fue administrador de Correos de Matanzas, una labor muy importante en aquella época, e inició la narrativa abolicionista, antiesclavista en Cuba en el siglo XIX.
“Se trata de una figura muy compleja, polémica, que no es de primer nivel, pero sí estuvo muy ligado a muchos hechos históricos y culturales importantes en la primera mitad del siglo XIX cubano”.
La naturalidad, profesionalidad y pasión con que narra los hechos del pasado, con detalles y explicaciones que resultan interesantes para cualquier oyente, convierten sus conferencias en una puerta abierta para conocer diferentes épocas y personalidades, desde un estilo que conjuga lo histórico y lo literario.
Hace pocos días la Universidad de Matanzas reconoció a Martínez Carmenate con el Doctorado Honoris Causa en Ciencias Sociales. Antes, había merecido, entre otros, el Premio de la Crítica Histórica José Luciano Franco, el de la crítica científico-técnica, el Premio Uneac, el Anual de Investigaciones del Ministerio de Cultura, el Fundación de la Ciudad de Matanzas y el de la Crítica Orlando García Lorenzo.
No obstante, Urbano no trabaja para ganar aplausos. “Los premios siempre traen sorpresa y alegría, porque son un reconocimiento público a la obra de uno. No te voy a decir que para mí los premios no significan nada, pero no son lo más importante, sino la obra en sí.
“La satisfacción mayor para mí es cuando intercambio lo mismo con un intelectual que con un hombre de pueblo que me para y me dice que leyó uno de mis libros y le gustó. Eso para mí tiene un valor tremendo, porque no escribo solamente para los intelectuales, escribo para el pueblo también. Procuro hacerlo en el lenguaje más claro posible, porque me interesa que hasta el hombre más común lea la biografía”.
Matanzas, su literatura, su historia y personalidades tienen mucho que agradecerle a Urbano Martínez Carmenate, reconocido no en vano como uno de los más importantes biógrafos cubanos.
Parece insaciable la sed de conocimientos del notable intelectual. Su laboriosidad y dedicación dan al traste con su producción literaria, la cual asciende a una treintena de libros publicados.
“Nunca estoy conforme con lo hecho. Siempre me parece que es demasiado poco. A veces, incluso, un libro recibe muchos premios y lo releo, y me digo que le faltaron cosas, que no está completo, que debo hacerlo. Vuelvo una y otra vez sobre ellos.
“La prueba es que la biografía de Bonifacio Byrne la he escrito como tres veces; la de Milanés, dos veces, y así estoy siempre revisándome yo mismo, rehaciendo mi obra, porque no estoy conforme con ella.
“Creo que, si acaso alguna virtud tengo, esa es una: la de nunca estar conforme. Siempre es necesario hacer más y más. Nada está completo. Siempre se puede mejorar, ensanchar, perfeccionar”.
Durante décadas, el eminente ensayista, historiador y biógrafo ha develado trascendentales contradicciones, detalles importantes de la vida y obra de personalidades de los siglos XIX y XX, entre ellos Carilda Oliver, Bonifacio Byrne, José Jacinto Milanés y Federico García Lorca.
Ha escrito, asimismo, poesía y narrativa; incluso, posee premios en literatura para niños. Sin embargo, la investigación histórica y la biografía resultan sus mayores pasiones.
“Es un género muy interesante que tiene que ver con la historia y con la literatura. Siempre defiendo eso, porque hay quien hace biografías muy históricas. Yo me preocupo mucho por el lenguaje, por la estructura.
“Desde que elijo el personaje ya estoy pensando en la posible estructura que puede tener ese libro. La biografía interesa mucho, porque permite profundizar en la interioridad de las personas, sobre todo de personas que ocupan un lugar importante en la historia de la cultura, tanto un científico como un político o un artista o un escritor. Creo que a la gente le interesa saber esas cosas.
“El que dedica años a ese estudio tiene la posibilidad de penetrar, de buscar resortes, misterios, emociones de todas estas personas para traducirlas después, así como todas las dificultades que han tenido para realizar su obra. A los lectores les interesa conocer las complejidades de una vida.
“No me preparé para hacer biografías, eso fue algo circunstancial. Luego salieron libros que inmediatamente fueron premiados y que han sido siempre muy celebrados, muy distinguidos. Entonces, me di cuenta de que yo podía hacerlo y que salía bastante bien”.
Acerca de la importancia de volver siempre a la historia, de conocerla a cabalidad, sobre todo si se trata de los jóvenes, cree que “es fundamental porque la historia habla de muchas cosas; nos permite volver atrás, conocer momentos pasados trascendentales, actitudes patrióticas e instantes de flaqueza en el proceder patriótico.
“Eso es muy importante tenerlo en cuenta. Quien pierda la historia lo ha perdido todo, sencillamente; pierde hasta su propia personalidad, por eso es importante”.
Urbano Martínez Carmenate es ensayista, investigador, historiador y biógrafo matancero. Miembro de la Academia de la Historia de Cuba y la Uneac, es autor, entre otros, de La ciudad ilustrada. Matanzas 1899-1902; Oscar María de Rojas, padre de la museología cubana; García Lorca y Cuba: todas las aguas; Carilda Oliver Labra: la poesía como destino; Letras húmedas. La ciudad poética; Byrne, el verso de la patria, Milanés: las cuerdas de oro y Carpentier, la otra novela. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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