La espera en el Viaducto: solidaridad sobre ruedas en días de crisis

La espera en el Viaducto: solidaridad sobre ruedas en días de crisis

Es casi mediodía, pero la historia es recurrente a cualquier hora. Algunos caminan kilómetros desde los barrios yumurinos más cercanos para poder llegar hasta allá. La variante de los llamados «riquimbilis» no es opción diaria para la mayoría de la población. El Paradero del Viaducto es una de las pocas alternativas más económicas para llegar cerca de los ríos Canímar o Buey Vaca, o solo a una de las entradas de nuestra hermosa ciudad, Peñas Altas, y desde allí continuar el viaje caminando. Ya sería otra historia para quienes van hacia otros municipios.

No hay que ser «experto botellero» para saber que los equipos ligeros que no evaden su presencia por la calle Río para salir por el puente Sánchez Figueras deben parar en este sitio; pero no todos lo hacen, o no lo hacen por convicción. Las razones son disímiles: por lo general se quedan cerca, tienen ocupados los asientos traseros con cajas o maletines, o hasta se escudan en el próximo servicentro para abastecer de aire sus gomas o el tan preciado y escaso combustible.

La «salvación» de todos es esa persona vestida de azul que, bajo este sol abrasador, presta su servicio a la población. Su tarea es titánica y se agradece por parte de los pasajeros, que en la actualidad deben esperar largas horas para llegar a su destino. Los inspectores, como Enrique Romero, deben persuadir en ocasiones para que haya un pasajero menos en la cola.

Gerardo Collado, director municipal de Transporte, presente en el lugar, explica que al chofer de medios estatales que no pare a recoger pasajeros se le retirará la Licencia Operativa del Transporte.

En estos tiempos de crisis energética urge la colaboración de todos los choferes de medios estatales para el traslado de pasajeros. En sus manos está la solución ante el déficit de combustible que existe.

«Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.» José Martí.

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Sobre el autor: Izet Morales Rodríguez

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