Producir en un pedacito de tierra

Raúl Montalvo-CDR

Todos los años, por el mes de diciembre, Raúl Benítez Montero y su familia invitan a la mesa de su casa a personas del vecindario de más escasos recursos económicos.

Una de ellas es Lázaro Montalvo, anciano honrado que no se queja de los percances cotidianos y agradece ese gesto que es una prueba convincente de la solidaridad que caracteriza la vida en los barrios cubanos.

Todo es cuestión de que las personas más vulnerables se sientan atendidas, dice Raúl, presidente del CDR Hugo Chávez, en el municipio cabecera.

Este hombre emprendedor, técnico en seguridad y salud del trabajo en la Universidad de Matanzas, donante voluntario de sangre, encabeza la dirección de dicho comité por más de 20 años y ha conseguido la condición de Vanguardia Nacional desde el 2011.

Asegura que ahora mismo la situación es muy compleja y ya no pueden realizar la misma cantidad de actividades que antes para conmemorar fechas históricas, pero siguen echando p’alante.

Aunque los apagones son duros y la vida en el barrio se ha hecho cada vez más difícil, signada por infinidad de dificultades derivadas básicamente de la embestida criminal del gobierno de los EE. UU, no podemos cruzarnos de brazos. La Revolución necesita de los CDR, asegura. 

Cuando dentro de muy poco la provincia de Matanzas acoja la celebración nacional por el aniversario 66 de los Comités de Defensa de la Revolución, el nombre de Raúl resonará entre quienes han hecho posible este resultado en medio de condiciones tan adversas.

No oculta los muchos retos por delante, pero insiste en la valía y vigencia de los objetivos fundacionales de la organización de masas, especialmente el vínculo con el pueblo allí en la comunidad. 

Sin necesidad de abandonar su responsabilidad principal como presidente, este hombre pasa largas horas en el pequeño patio de su casa al cuidado de los sembrados que ayudan de algún modo a poner cada día el plato de comida en la mesa.

Valora la importancia de que cada cederista con posibilidades reales cultive su pedacito de tierra, idea ya comprobada en la práctica en beneficio de la economía familiar y que en Matanzas contabiliza miles de pequeños patios o parcelas.  

Nacido en la localidad de Condesa, en las cercanías de Triunvirato, tiene nociones de trabajar la tierra. Por eso al instalarse con su familia en el reparto Reynold García, se dio a la tarea de sembrar para aprovechar cada espacio del patio.

En poco tiempo logró plantar aguacate, plátanos, guanábana, cítricos, guayaba, café y plantas con valor medicinal. Tiene especial apego por una rara mata de azúcar con la cual suele endulzar algunos jugos.

El patio está compuesto además por un par de plazas donde impulsa la cría de cerdos y gallinas. Insiste en que no es una producción para hacer una fortuna, pero los ayuda a vivir y extenderle la mano a no pocos vecinos. 

Se pasa mucho tiempo enredado en las «minúsculas» tareas que le impone la sostenibilidad del patio. La laboriosidad suya anda a la par con la de su esposa, muy activa también en esos trajines.  

Para transformar el entorno del hogar cuenta asimismo con el respaldo de su hijo (de igual nombre), y quien por aquello de que los hijos heredan las «locuras» de sus padres, ya tiene en su haber más de 40 donaciones de sangre y lo secunda en todos los deberes del CDR.

Sin reparar mucho en los aprietos de estos tiempos, Raúl vive orgulloso de su condición de cederista y exhibe como un buen trofeo la ocasión en que recibió en su casa la visita de Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República de Cuba y Coordinador Nacional de los CDR.

«La probada entereza y arrojo de un hombre así, es una de las razones que me sirve de apoyo en los momentos más peliagudos para sobrellevar los escollos diarios» (Por: Ventura de Jesús García/Granma)

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Periódico Girón

Sobre el autor: Periódico Girón

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