Las enfermedades de la piel, en particular las neoplasias malignas, se han convertido en un problema de salud en ascenso a nivel mundial. Según el Estudio de la Carga Global de Enfermedad, con un alcance de 204 países y publicado en la revista científica The Lancet, solo en 2021 se registraron 6.64 millones de casos nuevos de cáncer de piel, con una tasa estandarizada de 77.7 por cada 100 000 habitantes.
Hacia 2022, en el orbe se reportaban un estimado de 331 722 nuevos casos de melanomas (la neoplasia de piel más agresiva) con más de 58 000 muertes anuales. En la Isla, al año siguiente, los números alertaban sobre más de 5 000 pacientes de reciente ingreso en el sistema, una tendencia que evidencia aumento sostenido en las últimas décadas.

Cada 13 de junio se celebra el Día Mundial del Cáncer de Piel, con el objetivo de concientizar sobre estos padecimientos. Sobre su incidencia en la provincia y posibles acciones de prevención, comenta la doctora Lauren Flavia Otero Ortega, especialista del hospital provincial clínico-quirúrgico docente Faustino Pérez de Matanzas:
“Aunque ha aumentado la educación en la población de la fotoprotección porque ya nos llegan cada vez más personas que usan el protector solar, camisa o sombrilla, como medio de bloquear esa radiación solar sobre la piel directamente, sí han aumentado los números de cáncer de piel y de lesiones precancerosas que pueden terminar desarrollándose como un cáncer de piel.
Los más evidentes son: carcinoma basocelular, carcinoma epidermoide y el melanoma, que es el de mayor mortalidad y que puede tener desenlace fatal de la vida del paciente. Tenemos las consultas establecidas para darle seguimiento y desde las áreas de salud los dermatólogos también nos remiten a la mayoría de los pacientes a tiempo”.
¿Cómo prevenir estas patologías?
“Las medidas preventivas están muy vinculadas con cada persona, porque entre fototipos más claros (pieles más blancas), más medidas a tomar. Aclarar que las medidas no se toman cuando ya aparece la lesión, la idea debe ser prevenir.
Los padres deben tener la capacidad de educar al niño para que se proteja y use su protector solar. Importante transmitirle a la población que no se trata de aplicarlo una sola vez por la mañana antes de salir de casa o si se va a la playa. El protector solar lleva una serie de reactivaciones durante el día, dependiendo del color de la piel y del porciento de protección que traiga ese producto.
Entender que se debe usar, incluso, estando dentro de la casa, porque hasta en el hogar estamos expuestos a las radiaciones ultravioletas del sol. Ese resplandor, como le decimos en buen cubano, daña; pero también hay lámparas y equipos electrodomésticos que emiten esa emisión de luz que también es dañina para la piel.
Otras medidas a tomar sería evitar los baños de sol en los horarios de mayor intensidad para evitar esas quemaduras solares que se producen y llevan a la decamación de la piel; utilizar ropas oclusivas que sean mangas largas, sombreros y que nos cubran la cara, las orejas y el cuello, que también son áreas muy frecuentes de este tipo de lesiones; utilizar gafas oscuras y sombrilla, más en nuestro entorno con tanta cercanía a la costa, al salitre de la playa”.
Los adolescentes, sobre todo, son muy propensos de coger sol, les gusta broncearse en exceso. ¿Qué repercusión pudiera tener a corto, mediano y largo plazo?
“En el momento no vemos más nada que la parte estética de que fuimos a la playa y nos “despellejamos”. Pero a largo plazo está descrito en todas las bibliografías que, a mayor número de exposiciones y de quemaduras solares, aumenta el porciento de riesgo de cáncer de piel. Entre piel más clara, más riesgo tiene”.
¿Qué hacer ante una lesión que preocupa?
“A la vez que salga una lesión en piel, acudir a tiempo a un especialista para que la valore. Eso nos ayuda a evitar el desenlace o la evolución que pudiera pasar si se detecta o diagnosticar tardíamente.
En el hospital provincial tenemos dos consultas relacionadas directamente con este tema, una de ellas es la de tumores periféricos (que se realiza todos los lunes, excepto el segundo de cada mes) y a donde llegan los casos remitidos y biopsiados en la mayoría de las veces de lesiones de cáncer de piel. En esa se le da un seguimiento multidisciplinario con especialistas en oncología, ortopedia, cirugía general, psicología y patología, según el requerimiento de cada paciente.
La otra consulta, que es muy importante para estas lesiones, es dermatoscopía (se realiza cada segundo y cuarto miércoles de cada mes). En esta utilizamos el dermatoscopio, que es una herramienta muy útil porque nos permite amplificar las lesiones de piel y ver estructuras y patrones específicos relacionados con posible malignidad.
A veces hay lesiones que se mantienen en observación u otras que pasan directamente a un tratamiento tópico o quirúrgico. Existen lunares o lesiones, “manchitas” como nos tienen los pacientes que han tenido de toda la vida, pero empiezan con cambios y eso requiere de estas consultas, a las que se llega remitidos del especialista de su área o del hospital que vio una lesión, tiene una sospechosa y lo remite”.
¿Consejos para este verano?
“Mucha hidratación, una dieta balanceada, rica en frutas y vegetales para ayudar a nuestra piel, y la protección solar, tanto con protectores físicos como químicos: tanto ropa, sombrillas, gorros, como el protector solar. Sugiero que vayan a la playa o a las áreas recreativas en los horarios de menor intensidad solar.
El protector solar, sobre todo el que usamos para la playa, es más oleoso, nos dura un poco más a la exposición del agua, pero aún así debemos reactivarlo cada una hora. Fuera del agua, si es mayor de 30 o de 50, debe ser la reactivación cada 2 o 3 horas, dependiendo del tipo de cutis de cada paciente”.
