Foto: Banda Yumurina
En las últimas semanas se ha vuelto recurrente, cada vez que se busca información deportiva sobre los Cocodrilos Matanzas en los diferentes medios de prensa, encontrar titulares poco alentadores.
Y la triste realidad es que todos y cada uno de ellos resultan verídicos, debido al pésimo momento de forma que vive el representativo matancero.
A los discípulos del debutante mentor Eduardo Cárdenas les llueve sobre mojado al eslavonar una racha de 10 derrotas consecutivas y tres subseries particulares perdidas de igual manera.
Y no es que los periodistas y comunicadores intentemos cebarnos con el adverso presente que viven los campeones nacionales, sino que la realidad requiere un análisis concreto en pos de una solución.
No existe manera de endulcorar que un equipo que ostenta el galardón de Campeón Nacional esté totalmente divorciado del triunfo.
Aunque suene crudo decirlo, la afición beisbolera que acude aún al estadio Victoria de Girón, lo hace con la esperanza de ver si de casualidad la novena local adivina un triunfo.
Y si la palabra que lleva la situación es adivinar, porque, a pesar de que los cocodrilos se muestran combativos jornada tras jornada, ni eso les da.
En el tercer cotejo de la subserie frente a los Leñadores de las Tunas, todo parecía indicar que se rompería el maleficio que impide a los rojos y amarillos ganar.
Tras llegar al último tercio de choque con ventaja de tres en el marcador que en ese momento los favorecía (cuatro anotaciones por una), todo parece cuestión de tiempo para consumar el éxito.
Una frase del béisbol dice que nada se acaba hasta el out 27, y la selección oriental aprovechó el fallo de los relevistas Jennier Álvarez y Yadier Garay para sumar cuatro anotaciones entre el séptimo y el noveno episodio y endosarle una nueva derrota a los reptiles.
Resulta complejo conseguir victorias cuando tus lanzadores son incapaces de contener a la ofensiva rival o la defensa flaquea en momentos cruciales de los juegos.
La ofensiva resulta lo más rescatable de los saurios, pero ante lo permisivos que se han mostrado los serpentineros el esfuerzo para equiparar producción al bate frente a lo que se permite resulta tarea titánica.
Tras sumar una decena de derrotas Matanzas Iguala el peor arranque de la lid que pertenecía al elenco de Portuarios alcanzado en la primera versión de la Liga Élite.
Con 15 desafíos efectuados aún queda margen para reponerse y pelear por la clasificación entre los primeros cuatro.
El reto se antoja difícil porque están obligados a ganar y ganar y que los rivales comiencen a perder entre ellos para tener algo de margen.
Sumando a la parte deportiva también aparece el componente emocional con una seguidilla de tantas derrota la moral comienza a debilitarse y la confianza se torna complicada.
Los Cocodrilos de Matanzas que iniciaron el torneo con el objetivo de pelar por el bicampeonato a día de hoy se muestran combativos, pero no les da.
