El número 28 de la Calle del Medio experimenta por estos días un trasiego inusual. La edificación, parte de la antigua fábrica de fósforos, se encuentra en proceso de rescate con vistas a albergar un centro destinado a las economías creativas, es decir, emprendimientos vinculados a la cultura, el patrimonio y las tradiciones.
Su restauración forma parte del proyecto Zonas Creativas Matanzas, según explica Abraham Martínez, subdirector del plan maestro de la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCCM), realizado en colaboración con la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo y la ONG ARCS Cultura Solidaria.
“Esto tiene tres ejes fundamentales: la rehabilitación al eje de la Calle del Medio, desde la Plaza de la Vigía hasta el Parque de la Rueda, con acciones de mantenimiento, ambientación, limpieza; la capacitación a emprendedores y el apoyo a aquellos que logren consolidarse en el modelo de las economías creativas”.
Actualmente, la obra está recibiendo los materiales para el techo, parte del aporte italiano a la recuperación. “Nos encontramos en la fase de reforzar el edificio, el fortalecimiento de los muros y la preparación para recibir esa cubierta —explica el especialista—. La idea es lograr un cierre, para que se conserve lo mejor posible y no se deteriore más.
“Se trata de un sistema novedoso que hemos trabajado poco, una estructura de cubierta ligera, pero con aislamiento acústico y térmico, que da un confort extra al usuario, a la vez que resulta amigable con el entorno. Son tejas rojas que mantienen armonía visual de la imagen urbana de esta zona”.
Según apuntó, después se acometerán acciones para el aligeramiento y los cambios del entrepiso, del cual la Empresa Nacional de Investigaciones Aplicadas (Enia) hizo un dictamen de estado y seleccionó las áreas a demoler y las que pueden mantenerse.
“Nos remontamos a las técnicas tradicionales, a las bóvedas de ladrillos, al uso de los monteros a base de cal. En los procesos constructivos se descubrió el antiguo aljibe. Pretendemos aprovecharlo para recuperar el agua pluvial. También queremos que tenga su módulo fotovoltaico y que así el edificio sea autosustentable.
“El proyecto tiene una duración de tres años; ya se cumplió el primero. No es una obra compleja en el sentido de las dimensiones de su intervención. Teniendo los materiales a mano, podemos cumplir con sus tiempos de ejecución, aunque falten detalles menores que se puedan solucionar después”.
EMPRENDIMIENTOS NARANJA
La economía creativa, también conocida como economía naranja —así como la verde tiene que ver con el medio ambiente y la blanca con los emprendimientos limpios—, abarca actividades que generan valor a partir de la creatividad, el conocimiento y la propiedad intelectual e incluye sectores como el arte, la música, el diseño, la moda y los medios digitales.
Según Carlos León Rubio, subdirector de cooperación internacional de la OCCM, este es el segundo proyecto que se implementa siguiendo el mismo modelo; es decir, con un enfoque de alianza territorial. Se elige el espacio de intervención en Cuba, pero, paralelamente, existen unos partners en Italia, que son instituciones líderes en cada una de las disciplinas.
“En estos momentos, trabajamos con el Municipio VIII de Roma y con Bolonia, porque es un área de Italia que se ha caracterizado por el desarrollo de las cooperativas, y esa es una de las líneas más débiles dentro de los nuevos actores económicos. Resulta una manera de ver las mejores experiencias para contribuir al desarrollo de ese recurso humano”.
El proyecto Zonas Creativas tiene un resultado en pleno funcionamiento, que es la formación a emprendedores a través de tres módulos educativos: uno vinculado a la parte jurídica, que abarca la normativa sobre trabajo por cuenta propia, mipymes, proyectos de desarrollo local; otro sobre cómo cada negocio puede apoyar la conservación del patrimonio; y el último sobre marketing e imagen.
“El diseño de esta capacitación lo hemos realizado muy estrechamente con la Universidad de Matanzas —asevera León Rubio—. Su claustro está conformado mayoritariamente por doctores, también ingenieros, licenciados, y no tiene un currículo fijo, sino que se va modificando en la medida en que surgen nuevas necesidades”.
Por sus aulas han pasado muchas ideas de emprendimiento, como el Café Baquedano, que parte del rescate de una marca tradicional matancera, con un enfoque desde la historia y del consumo de esa bebida como parte de nuestra identidad, y otros que ya son una realidad, como Guamacaro’s Tour, una agencia turística privada.
En el futuro, el edificio de Medio 28 se convertirá en el centro del pensamiento y la gestión de las economías creativas. Ahí estarán ubicados los espacios de capacitación, pero también va a existir un equipo de desarrollo de esos proyectos y un “fondo semilla” para ayudar económicamente a algunos de ellos.
“Tendremos una preincubadora de negocios, donde se orientará a todo el que nos llegue con un prototipo. Cuando ya esté consolidado, pasará a la incubadora para acompañarlo en su ciclo de diseño, aprobación e implementación. Lo concebimos como una especie de ‘ventanilla única’ que contribuya a eliminar demoras”, puntualiza el especialista.
“Estamos a mitad de camino, nos falta mucho por andar; pero tenemos unas expectativas muy altas de lograr que las economías creativas impacten en Matanzas de la misma manera que lo han hecho en otros territorios de América Latina, que se conviertan en un motor impulsor del desarrollo territorial”. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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