Alina, y sus tres décadas en la Fiscalía

Alina, y sus tres décadas en la Fiscalía

De andar pausado y verbo fluido, da la impresión que ha dedicado toda su vida a revisar legislaciones y defender los derechos de aquellos considerados como más vulnerables. Puede estar horas hablando sobre procesos de Familia, derechos de la mujer o el tratamiento a quienes son consideradas víctimas de violencia. Alina Domínguez García ha dedicado la mitad de su vida a la Fiscalía en Matanzas y eso se nota solo con mirar como se desenvuelve. 

Llegó al órgano el 2 de diciembre de 1991. Aunque su boleta de graduada dos años antes indicaba que debía cumplir su servicio social en la Fiscalía matancera, entonces no existía un engranaje perfecto, como ahora, entre la ubicación laboral y la disponibilidad de plazas y terminó siendo asignada a la Organización Nacional de Bufetes Colectivos, donde permaneció durante dos años. 

Si bien, muchas de sus compañeras prefirieron continuar su carrera en los Bufetes, ella regresaría en los difíciles años 90, para cumplir con su verdadera vocación: el ejercicio de la función fiscal. “Lo consideraba como un trabajo de gran valor, sobre todo porque veía al fiscal como una persona muy integral, que se preparaba continuamente para desarrollar su actividad y tenía un reconocimiento social muy grande. Aunque lo más conocido de su desempeño era el ejercicio de la acción penal, influía en otras áreas muy necesarias para el funcionamiento de la sociedad”.  

Sus inicios en el órgano fueron en la esfera de Control de la Legalidad, especialidad que actuaba en las Verificaciones Fiscales, además potenciaba la participación del fiscal en los asuntos civiles, la atención a la población y algunas tareas relacionadas con los menores.

Así transcurrieron sus primeros pasos en la Fiscalía Municipal de Matanzas donde se mantuvo hasta 1997 cuando la promovieron para formar parte del departamento de Atención a los Derechos Ciudadanos, en el nivel provincial.  

De esta manera llegaría la oportunidad de apreciar de cerca los asuntos civiles y de familia, administrativos y otros, que ya comenzaban a tener una mirada diferente y más abarcadora desde la institución. Ahí nacería su verdadera pasión por esta esfera, a la cual se dedicó por completo. 

El dominio de estos temas le permitieron asumir la jefatura del departamento. “Así fue como me inicié en las labores de dirección. Para mí resultó un período bien tenso, donde tuve que priorizar mi preparación, porque atendía una amalgama de asuntos que implicaban a casi todas las materias del Derecho. 

“Por eso siempre agradezco a la Fiscalía la posibilidad de desarrollarme profesionalmente a través de la formación académica que recibí, incluso, cursé una especialidad en Asuntos Civiles y Patrimonial de Familia en la Universidad de La Habana, pues para llevar a cabo esa labor metodológica que requiere el departamento el conocimiento es fundamental”. 

Su sapiencia también irradió la formación y la atención de los jóvenes fiscales que llegan a la institución. “Siempre he considerado como un orgullo que me llamen profesora, porque significa la impronta que uno ha dejado en ellos. He impartido docencia y formado a muchas generaciones que han transitado por el órgano”, agrega Domínguez García. 

Con el surgimiento en 2018 del Departamento de Protección a la Familia y Asuntos Jurisdiccionales, que dirige en la actualidad como su fiscal jefa, y cuya actividad fundamental es la participación de la Fiscalía en los Tribunales y en los Asuntos Jurisdiccionales, donde tiene un peso importante la materia de Familia, aparecieron nuevos desafíos en cuanto a la superación profesional.

Domínguez García considera como uno de los procesos más bonitos que ha vivido dentro de la Fiscalía la promulgación del más reciente Código de las Familias. “Tuve la posibilidad de dirigir el grupo de fiscales que participó en la consulta popular en los barrios, una experiencia muy enriquecedora, donde compartimos directamente con la ciudadanía y escuchamos sus criterios. 

“Como especialista, pude dar opiniones sobre las nuevas figuras que se incorporaron al Código y por las cuales veníamos abogando desde hacía tiempo porque habíamos atendido personas y procesos en los que nos dimos cuenta de la necesidad de incorporar al Derecho de Familia nuevas figuras que pudieran dar salida a problemáticas presentes en la sociedad. Pudimos aportar toda esa experiencia de la Fiscalía para la constitución y defensa de ese Código”. 

Tal vez por eso es inevitable que sienta regocijo al palpar en la práctica su implementación y valor, pues esta norma dotó a la ciudadanía de una herramienta más fortalecida y con más garantía para la defensa de sus derechos. 

Esta fiscal con alrededor de 35 años en la Fiscalía, órgano encargado de preservar la legalidad, considera como una labor de gran repercusión e infinito amor, otras de las funciones que desarrollan y que son poco conocidas para los ciudadanos: la protección a los segmentos vulnerables entre los que se encuentran los menores, ancianos, mujeres víctima de violencia, personas en situación de discapacidad y con conducta deambulante, así como todo lo que tenga que ver con la discriminación. 

“La visita y la atención a las instituciones que los acogen es importante para nosotros porque nos permite controlar la legalidad y el cumplimiento de lo establecido para la protección a estos segmentos. El fiscal tiene potestad para pronunciarse cuando detecta cualquier violación y eso permite que haya un estado de legalidad”. 

Otra de sus funciones se relaciona con la protección a los derechos de la mujer, una de las actividades trascendentales de la institución a la cual pertenece. “Formo parte del grupo de trabajo de la Fiscalía que le da cumplimiento a la estrategia de enfrentamiento a la violencia contra la mujer, y tenemos implementado el Comité de Género que da respuesta al Programa de Adelanto de la Mujer que parte de una estrategia de gobierno

“Hoy dentro del órgano hay muchas fortalezas en este sentido: la primera es que la componemos y dirigimos mayoritariamente mujeres, lo cual nos permite tener un sentido de pertenencia con esa actividad y desplegar toda nuestra dedicación a la defensa de esos derechos. 

“También tenemos un sistema de atención al ciudadano, el cual permite que, por cualquier vía, nos lleguen quejas relacionadas con estos temas. Asimismo, damos seguimiento a los procesos que se inician a partir de hechos cometidos contra las mujeres, incluidos aquellos de asesinato y homicidio que, si bien no son cuantiosos en la provincia, los tratamos todos con mucha rigurosidad. No solo para exigir las medidas correspondientes en el orden penal, sino para desplegar una atención a los sobrevivientes de esas víctimas como los hijos, padres ancianos, y de esta manera buscar una protección luego de ocurridos los hechos. 

Recalca Domínguez García que, además, poseen un convenio de colaboración y fuertes vínculos con la Federación de Mujeres Cubanas. Muchas de las fiscales se desempeñan como colaboradoras de las Casas de Orientación a la Mujer y a la Familia, y de las Consultorías de Violencia”. 

Son disímiles los retos asumidos por esta fiscal durante más de media vida consagrada al órgano. Ha debido prepararse ante la reciente reforma legislativa para tratar con casos complejos, que nacen de la misma evolución de la sociedad y las familias que la componen. 

Alina, sortea cada día las carencias de transporte y electricidad existentes en el  país y que no les son ajenas, como a ningún cubano, y dignifica con sus conocimientos y entrega la labor de las cientos de mujeres que enaltecen las filas de la Fiscalía General de la República y sostienen, con esa dosis de acero y miel, la legalidad socialista del país. 

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Sobre el autor: Jessica Acevedo Alfonso

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