El proyecto maicero que florece en Jovellanos

El proyecto maicero que florece en Jovellanos

En las tierras del municipio de Jovellanos, la Empresa Agropecuaria Vladimir I. Lenin se ha convertido en un epicentro de la innovación agrícola en Cuba. La entidad es una de las cuatro seleccionadas por el Grupo Empresarial Agrícola (GAG) para llevar a cabo la siembra de las primeras 2 400 hectáreas de un maíz híbrido de alto rendimiento, un proyecto que busca reducir la dependencia externa de materias primas para la alimentación animal.

Lejos de ser una apuesta exclusivamente tecnológica, el éxito del cultivo descansa, según sus protagonistas, en una fórmula que combina la calidad de la semilla con la pericia de los hombres y mujeres que trabajan la tierra. La selección de los productores ha sido clave, y los resultados que ya se vislumbran apuntan a rendimientos nunca antes obtenidos en el país.

La Empresa Agropecuaria Vladimir Ilich Lenin, considerada un símbolo agrícola de Cuba y la provincia, ha sido objeto en los últimos años de un proceso de recuperación que hoy da frutos concretos.

El proyecto maicero que florece en Jovellanos

Con más de 12 mil hectáreas de tierra y un patrimonio de 2 500 hectáreas cultivables, la entidad había acumulado pérdidas millonarias hasta 2023.

Sin embargo, cambios administrativos y organizacionales implementados desde finales de 2023 han permitido revertir la situación. Actualmente, la empresa prioriza la siembra a gran escala de cultivos poco exigentes a paquetes tecnológicos, como el maíz, la yuca y el plátano, en línea con la estrategia nacional de producción de alimentos.

Un ejemplo de ello es Hanoy Cruz Sánchez, un productor que ha destinado 66 de las 120 hectáreas de su finca a este «prodigioso» cultivo.

El proyecto maicero que florece en Jovellanos

Para él, está claro que, si bien los insumos y las tecnologías que aporta el proyecto son fundamentales, el factor humano es insustituible. «La experiencia, el cumplimiento de la disciplina tecnológica y la disposición de la gente a desafiar el calor del mediodía y el frío de la madrugada para que nada se pierda en el campo», comenta Cruz Sánchez, «son tan importantes como la mejor semilla».

El relevo generacional también encuentra un motivo para la esperanza en estas plantaciones. Con apenas 26 años, Stevie Santiago Montenegro cultiva esta variedad de maíz en su finca de 50 hectáreas. Su juventud no le resta optimismo; por el contrario, sus predicciones son audaces. «Por cómo viene la plantación, los rendimientos esperados deben superar el potencial genético descrito para este maíz, que es de seis toneladas por hectárea», afirma con seguridad. Montenegro se siente parte de algo grande: «Es un orgullo para mí aportar mi grano», expresó.

El proyecto maicero que florece en Jovellanos

La Empresa Lenin, que cuenta con seis Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) y cinco Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) vinculadas a su gestión, produce anualmente alrededor de 15 mil toneladas de productos agrícolas, de las cuales 250 toneladas mensuales se destinan al abastecimiento del municipio.

La nueva dirección de la entidad ha implementado tres premisas fundamentales: el acercamiento a los productores líderes, la actualización de los sistemas de costo y el impulso a la comercialización por vía estatal. Además, se ha priorizado la recuperación de las áreas de riego, y de los 34 sistemas de pivote central que estaban paralizados, hoy solo resta uno por echar a andar.

Este proyecto maicero en Jovellanos responde a la necesidad de sustituir importaciones y garantizar la alimentación animal con producción nacional. Como expresara el Miembro del Buró Político Roberto Morales Ojeda durante su visita a la Empresa Lenin en 2024, la entidad debe aprovechar al máximo sus potencialidades con el área bajo riego y la calidad de los suelos.

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El cultivo de estas 2 400 hectáreas de maíz híbrido constituye un eslabón estratégico en la cadena productiva de alimentos en Matanzas, con un impacto directo en la disponibilidad de pienso para la masa animal y, en consecuencia, en la producción de carne, leche y huevos para el pueblo.

Con iniciativas como esta, la Empresa demuestra que la voluntad de hacer, el conocimiento técnico y el empuje de las nuevas generaciones pueden convertir vastas extensiones de tierra en verdaderas «oportunidades» para el desarrollo agrícola del país.

(Con información de Jorge C. González Torrecilla, vicepresidente del Grupo Empresarial Agrícola)

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