Desde las primeras luces del día, el pueblo de Matanzas se da cita junto a la Plaza de La Vigía, para brindar homenaje póstumo nacional a los combatientes cubanos caídos en cumplimiento del deber durante la defensa de la hermana patria de Venezuela frente a la agresión militar estadounidense del pasado 3 de enero.






Familiares de combatiente matancero expresan agradecimiento por homenaje del pueblo cubano
Mi hermano está entre los grandes
Marvelys Sánchez López habla. Entrevistar así duele. Los ojos delatan lo que la voz intenta sostener. Ella es la hermana del coronel Orlando Osoria López, uno de los 32 cubanos caídos en cumplimiento del deber en Venezuela.
“Era muy limpio, muy organizado. El alma de cualquier fiesta”, recuerda. Orlando era el DJ de cada celebración familiar, el que ponía la música y también la alegría. Pero, por encima de todo, era un hombre profundamente noble. “No vivía para él, vivía para los demás”.

Siempre fue jefe, dice Marvelys, no solo por el grado, sino por la cultura integral que poseía, por su capacidad de hablar de cualquier tema y, sobre todo, por la manera en que asumía cada responsabilidad: creando ambientes de amistad, de solidaridad, de compañerismo.
Los propios compañeros de tropas han formado un grupo y, a través de ellos, la familia ha descubierto historias hermosas que confirman quién era Orlando.
En Venezuela fue jefe del grupo del primer anillo de seguridad. Admiraba profundamente al jefe de la misión, el coronel Humberto. “Anoche me sentí orgullosa —confiesa— cuando vi al General de Ejército allí, al lado de los dos cuerpos: el de Humberto y el de mi hermano. Eso duele en el alma, pero también llena de orgullo”.
Cuenta una anécdota íntima, casi susurrada. Cuando Orlando comenzó la etapa previa de la misión, su madre fue a verlo. “Él era el alma de mi mamá”, dice. Siempre le repetía a Marvelys: cuídalo, porque tú eres más fuerte.
Aquella vez, Orlando le lanzó un papelito y le dijo: no vengas más. Y explicó: yo soñé un día estar entre los grandes, y eso solo depende de mi sacrificio. Hoy, esa frase duele.
Saber que su hermano no dormía, que cumplía su misión sin descanso, fue una tortura. “Pensé que me lo habían cogido sin poder hacer nada”. Marvelys sabe que aún no se conoce toda la verdad y confía en que un día se sabrá. Pero también sabe algo con certeza absoluta: “Se batió como lo que era: un valiente, un cojonudo, como decimos los cubanos”.
Eso es lo que le da aliento. Porque lo material, dice, muchas veces no vale nada cuando lo espiritual se desmorona por dentro. Entonces hay que buscar la fuerza donde quede. (Tomado del perfil de Facebook de Yuni Moliner)
Declaraciones del pueblo matancero
“Es un día triste para el pueblo, las familias y las madres cubanas despiden hoy a las víctimas de un acto vil de los americanos que afectó a los trabajadores de nuestro país cumpliendo misión. Y eso duele, porque yo también he cumplido misión en Venezuela, pero a pesar de las circunstancias estamos aquí, despidiéndolos”, expresó entre lágrimas Amelia Carola González, bibliotecaria de la sala infantil-juvenil, quien junto a sus compañeras de trabajo rindió homenaje a los caídos.
“A nombre de todos los trabajadores de la Termoeléctrica Antonio Guiteras (CTE) y de nuestro consejo de dirección, nos sumamos al sentir de nuestro pueblo y a los hermanos caídos en combate, los cuales tendremos siempre presentes en esta etapa y en lo adelante”, fue el mensaje de Rubén Campos Olmos, director de la CTE.
De igual modo, el matancero Carlos Mercader, quien está en las calles desde tempranas horas de la mañana, enfatiza que “estamos aquí cumpliendo un deber patriótico”. Junto a él, su hermano Ernesto apoya sus palabras: “Esto es lo menos que podemos hacer, no solo por el soldado de nuestra provincia sino por los 32 que cayeron en defensa de la dignidad del cubano. Un acto que, además de ser un deber revolucionario, es humano”.
También para el Teniente Coronel de la Reserva, Wilfredo Izquierdo Rodríguez, es un deber solidario: “Es nuestro deber venir aquí para rendir homenaje a esos compañeros que cayeron no solo defendiendo a Venezuela, sino a todos los países de América Latina”.
“Estamos conmovidos por la pérdida de los 32 compañeros que murieron luchando por el bienestar de Venezuela, y eso se siente porque cada vez que tenemos una pérdida de este tipo, duele. Ojalá no sucedan más actos como estos”, fueron las palabras de Marta Deisy Masías Leonard, maestra de la escuela primaria Seguidores de Camilo y Che.
Palabras de pueblo
Liset Miña Oliveros, oftalmóloga del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente Faustino Pérez:
“Los médicos venimos aquí, en primer lugar, a compartir el dolor de las familias y amigos de los caídos en combate cumpliendo con su deber, y también en un acto de condena a toda violencia, a todo crimen: a la muerte; nosotros, que somos precisamente los máximos defensores de la vida. Venimos a transmitir el sentir de todos. A apoyar, a dar una mano desde la solidaridad. Y nos duele. Nos duele mucho”.
Juan Manuel González Castillo, combatiente internacionalista, integrante de la dirección de Relaciones Internacionales de la Universidad de Matanzas:
“El pueblo matancero está consternado por estos sucesos, indignado por el ataque artero del imperialismo en la figura de su presidente y su secretario de estado contra 32 héroes que cayeron combatiendo contra fuerzas superiores. Para ellos, siempre: honor y gloria.
“En lo personal, me siento triste por los caídos, pero también orgulloso de la actitud de nuestra Cuba, un país de héroes. Que no se equivoque Trump, ni con Cuba ni con los cubanos. La consigna nuestra sigue vigente: Patria o muerte, venceremos”.
La gravedad de la muerte una mañana de viernes
Hoy, mientras observaba a los familiares de Orlando Osoria López, otra vez me asaltó la sensación del gran absurdo que es la muerte. La pérdida te rompe en añicos. Queda poco de uno. El cuerpo funciona en modo automático. Comes para no desfallecer. Caminas por reflejo. Miras, pero todo se resume a manchones y sombras. Siempre me destroza un poco cuando tropiezo con personas en tal profundo duelo, porque yo también he estado así y tú también has estado ahí.

Faltaban cinco minutos para que comenzara el acto dedicado a la memoria de los caídos en Venezuela. Sobre la Plaza de la Vigía se elevaba el murmullo que precede a cuando un montón de público intenta acomodarse en un pequeño espacio. Desde las siete y pico de la mañana, cuando el sol no se había desperezado, las personas comenzaron a agruparse en el lateral del Sauto: bibliotecarios, profesores, estudiantes, tipos serios, amas de casa, administradores, tipos alegres con semblantes serios, funcionarios.
Los familiares estaban en la primera fila de este cuadro compacto; pero ellos no se encontraban allí. Se escondían dentro de sí, lejos del barullo y el molote. Había frío y muchos de los presentes bajaban la cabeza para defenderse de las ráfagas provenientes de la bahía de Matanzas; sin embargo, ellos lucían más como si un peso los reclinara. La fuerza de gravedad y las formas de lo grave hacen que asumamos las mismas posturas. Una mujer recostaba su mejilla al hombro de un muchacho, como si necesitara apoyo para no derrumbarse sobre el asfalto.
Las consignas se sucedían y ella trataba de alzar una pequeña bandera de Cuba, pero realizaba el gesto a medias. El brazo no lograba tomar el impulso para elevarse. Trataba de seguir los lemas, de repetirlos, pero sus labios no terminaban de armar una palabra por completo. Imperialismo era el Impe… La Gloria la glo…El honor un suspiro quedo. No importa si el motivo de la marcha del hijo, del hermano, del padre se deba a la más nobles de las causas, donde se jugaron dignidades de los pueblos, o que se haya apostado los huesos y el alma al deber y haya perdido, resulta complejo de procesar la muerte.
El muchacho sobre el que se sostenía llevaba puesto un nasobuco. Quizá como el rictus de la boca quedaba oculto, resaltaban tanto sus ojos. Los párpados hinchados, medio caídos, con una aureola roja alrededor de ellos. Se notaba el llanto. Se notaba que el llanto acabó y llegó lo que le prosigue a este: el vacío. Cuando arribas a ese estado la humanidad te sobra. Tú te sobras a ti mismo. Sin embargo, él estaba ahí – por lo menos parte de él – y trataba ser sostén de otro ser humano.

Tal vez todos los matanceros allí expectantes, esos que debieron poner en pausa su viernes, estaban allí para eso para sostener un dolor ajeno. Así tal vez, si se repartía un poco entre todos, le tocaría menos a cada uno.
Acababa de comenzar la procesión. En el centro de los portalones del Teatro Sauto colocaron el osario de Orlando, a ambos lados están las fotos de los otros 31 caídos, en el fondo hay un gran telón negro. La gente pasa frente a los restos. Los regios militares saludan. La gente normal observa la urna por un momento y se sobrecoge. ¿Recordarán su propia mortalidad? ¿Escucharán las campanadas que suenan cada vez que una mujer o un hombre parten?
El padre de Orlando, un señor encorvado, atraviesa lento el tramo donde descansa su hijo. Lleva un sombrero y un abrigo deportivo. Parece cansado, como quien ha vivido mucho y creía que ya había encarado todo el dolor que le tocaba y ahora le corresponde la última pena: la ida de un hijo. A cierta edad uno no aguanta bien los golpes de la suerte. Quizá le quede de consuelo, pobre consuelo, pero aún consuelo, que se fue mientras defendía un ideal que él concebía puro.
El desfile continuará toda la mañana. Lo absurdo de la muerte seguirá en pugna con la dignidad inherente al deber. Los familiares regresarán a sus rutinas en los próximos días, como puedan, en automático, existirán en las siguientes semanas porque no les queda otro remedio. Pasará mucho tiempo antes de que puedan levantar cabeza. Tal vez algo semejante le ocurra al país. Nada regresa a la normalidad cuando ya no están con nosotros 32 hermanos.
Guardia de Honor









Palabras de pueblo
Efrahim Pérez Izquierdo, director del Centro Provincial del Libro y la Literatura:
“Es un deber ciudadano. Es un deber de los patriotas. Es un deber de todos los cubanos estar aquí y acompañar el dolor y la gloria de nuestros héroes caídos en combate, quienes demostraron allí que con nosotros no hay traición; no hay otra cosa que cumplir el glorioso deber de defender la libertad y la independencia de nuestros pueblos”.
Randy Perdomo García, delegado de la Circunscripción 78 del Consejo Popular Peñas Altas:
“Es muy digno de admirar cómo el pueblo de Matanzas ha acudido a la plaza de la Vigía a rendir honor y gloria, no solo a los 32 combatientes caídos, sino también a esos jóvenes que, como estos, participaron en otro siniestro donde Venezuela estuvo con nosotros. Hoy Vigía es eso: la hermandad, la solidaridad y la gloria de una continuidad de generaciones que defienden un sueño y una esperanza”.
Arribo de la caravana a Jagüey Grande
Acoge Panteón de los Caídos los restos de Orlando Osoria López
En la tarde de este viernes tuvo lugar la ceremonia de inhumación de los restos del Coronel Orlando Osoria López, caído en combate en suelo venezolano el pasado 3 de enero.
El cementerio de Jagüey Grande fue escenario del acto, donde quedó incorporado desde hoy el combatiente al Panteón de los Caídos por la Defensa.
Familiares y amigos tuvieron su última despedida ante la losa que marca el lugar de reposo, así como pobladores del territorio y autoridades provinciales y municipales.



Allí, frente al mármol, incontables ofrendas florales fueron depositadas a la par que la congoja, el orgullo y el recuerdo de los dolientes.
Horas antes, el Sector Militar de la zona había recibido a la caravana de traslado de los restos y brindado la posibilidad de compartir un momento íntimo junto al féretro.





Osoria López fue ascendido de manera postúma desde que, siendo teniente coronel, dio su vida ante un ataque sin precedentes, en honor a su misión de salvaguardar la República de Venezuela.
Consta de su hoja de servicios la disciplina y profesionalidad que le caracterizaron durante décadas de trayectoria militar, y que hoy le avalan como héroe desde el camposanto de Jagüey Grande.
(Fotos: Raúl Navarro, Izet Morales y periodistas del medio/Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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