Un alcalde sin ayuntamiento, pero sí una editorial cumple 70 años. Le da la mano a niños malditos. Besa a las señoronas poetas. Se codea con la alta sociedad de los pobres de la tierra. Cambió el listón de su pecho que proclamaba su victoria por pruebas de plana.
Alfredo Zaldívar -a quien Matanzas robó a Holguín, como mismo le hizo a Santiago de Cuba con Heredia- arribó a las siete décadas este domingo 26 de abril.
En la Casa de las Letras Digdora Alonso, sede de Ediciones Matanzas, personalidades y colegas, amigos todos, se reunieron para congratular a Alfredo.

Alpidio Alonso Grau, Ministro de Cultura, y tres Premios Nacionales de Literatura, Miguel Barnet, Nancy Morejón y Virgilio López Lemus encabezaron la comitiva. Un alcalde necesita en su aniversario pompa y ternura.
Hubo diferentes sorpesas: música de su adorada Marta Valdés, presentación de su libro infantil El sol sale por el Oriente y menciones a ese personaje popular, Zeboruco, al cual desde hace años ha rescatado del olvido a través de diferentes obras.
El poeta, el Premio Nacional de Edición, el promotor, en su haber tiene la fundación de Ediciones Vigía y de convertir Ediciones Matanzas en una institución multipremiada y de excelencia.
Su labor de mando, orden y embellecimiento -como haría un buen alcalde con su pueblo querido- se extiende por las letras matanceras desde los 80 y continuará. Su mandato aún no ha terminado ni terminará por lo pronto.

