Ahí está Martí

Ahí está Martí
Un 28 de enero, de hace tanto, tanto tiempo, nació un hombre tan grande como José Martí. Foto: Internet

Para el amigo sincero, Martí. Para el cruel que el corazón arranca, Martí. Para toda clase de moral, actitud o ser, ahí está Martí. Ahí, a la distancia de una lectura o de un retrato. Disponible y vigente en la Historia como pocos hombres consiguen.

Está en el niño que todavía regala una flor, en el que quiere y se da a querer, en el que defiende a otro y hasta en el que agrede, porque mientras se es niño hay que aprender y rectificar, porque aún hay mucha esperanza que dar al mundo, y de eso él sabía.

Diseño: Luis Daniel Báez Ramírez

Está en el negro y en el blanco, en el chico y en el viejo, en la mujer y en el hombre, en su conocedor y hasta en su ignorante, como solo puede estar en cualquiera alguien que cuanto hizo fue por todos y para el bien de todos, y ese «todos» incluye más gentes que las posibles de imaginar.

Está en el pincel del virtuoso y en la pluma del poeta como lo está en los callos del que ara el surco y en el sudor del que extrae el canto, porque arte supo ser entre las artes como entre los montes monte supo ser, mientras que otro no sabría parecer ni una cosa ni la otra.

Está en la raíz de los Andes, arraigado como la plata reacia a ser arrancada de cuajo, como mismo está en el corazón de un hombre bueno donde quiera que este se halle, en cualquier ejército del mundo, mientras su causa sea noble y los suyos tengan qué admirarle y no una perfidia que lamentar.

Diseño: Luis Daniel Báez Ramírez

De Martí es válida tanto la composición infantil que redactamos en Primaria como la erudición más neuronal que pueda abracar un especialista: su espectro es tan amplio que apenas cabe errar si se le aborda en consecuencia con el extraordinario ser humano que emanan las fotos y los textos.

No sabemos qué tan ávidos recorrían sus ojos un lugar o a una persona, pero, a juzgar por sus imágenes en foto fija, estos se adivinan profundos y sabios, como sin prisa por leer el mundo ya harto conocido a su alrededor y, a la vez, sin miedo a penetrarlo como arietes impulsados por una mente justo detrás.

No tenemos registro de su voz, salvo las declaraciones de algunos que le sobrevivieron. Pero, desde luego, debía de ser hechizante y calmosa, como el mar en sus distintos humores, y capaz de serenarnos y arengarnos según la exigencia de cada momento en el corazón del de la calle Paula.

No le tenemos en físico, ni a la vuelta de la esquina, ni encorsetado en Youtube o en Instagram, dando tutoriales sobre cómo ser mejor que nadie. Lo haría mejor que cualquiera, orador al fin, pero ni necesario le sería para influirnos más que un verdadero influencer: le tenemos en su ejemplo, en su vida datada, en su obra documentada, en su eterno haber.

En tiempos remotos, no hay cómo saber la respuesta de un hijo de su tiempo en estos otros desde los que le evocamos. Pero, en nombre del Apóstol, qué seres tan extraordinarios aquellos que, de tanto serlo, su respuesta solo podría ser la correcta porque sí, porque por algo se les evoca.

De modo que ahí está. Ahí sigue. Mientras podamos, leámoslo. Estudiémoslo. Imitémoslo, o al menos hagamos el intento. Seamos dignos de Martí.

Lea también

Antorchas por Martí en la Atenas de Cuba

Antorchas por Martí en la Atenas de Cuba

Con la presencia de las principales autoridades políticas y gubernamentales de la provincia y estudiantes de los diferentes niveles de enseñanza, las calles de la Atenas de Cuba fueron… Leer más »

Recomendado para usted

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *