¿Educación o maltrato?

Educación o maltrato?
¿Educación o maltrato?

“Mira la perreta que está formando ese chiquito, él solo necesita unas buenas nalgadas”, comentaba un señor de una manera muy despectiva mientras observaba la escena de un niño de menos de cinco años reclamándole a su mamá a puros gritos y lágrimas por un dulce, que evidentemente su progenitora no podía comprarle.

La madre, contrariada pero segura, dejó que terminara su rabieta sin importarle los pares de ojos ajenos que la acechaban. Nunca le dio lo tan aclamado, en cambio, una vez relajado el infante, con voz firme y una mirada un tanto dura le explicó el porqué de su decisión. El pequeño todavía con lágrimas en su rostro, paró de reprocharle para después los dos seguir su camino.

En esos quizás 10 minutos de intercambio no hubo ni un solo golpe o agresión verbal, negando la afirmación del señor, una muestra de que todavía en la sociedad existen personas que abogan por el cinto o la chancleta como la mejor vía para “imponer respeto y educación”.

Educación o maltrato?

La violencia o maltrato hacia los niños en el hogar es más común y normalizada de lo pensado, por ello a veces las personas confunden estas acciones con actos de formación cuando en realidad son agresiones.

En este 2025, la expresión más funesta de ello tuvo lugar cuando la noticia de la muerte de un niño, víctima de los abusos y la irresponsabilidad de sus cuidadores, porque la palabra padres no tiene cabida en un hecho de tal magnitud, se esparció por las redes sociales. Fue un hecho que sacudió a un país entero y sirvió de recordatorio de que también el hogar puede convertirse en una pesadilla.

Ser padres en los tiempos actuales para muchos resulta estresante, entre la misión diaria de buscar alimento, ayudarlos en los deberes escolares y procurar su bienestar, el estrés a veces puede sobrepasar nuestros límites, pero jamás golpear a los hijos debe ser una forma para descargar la presión.

Educación o maltrato?

En otras ocasiones cuántas veces se ha presenciado en la calle o en casa de conocidos la utilización de la chancleta como instrumento de golpe con la mera justificación de “¡¡eso es para que te concentres!!”, o el empleo de palabras como “bruto y estúpido” con el objetivo de fomentar el estudio, cuando en realidad inculcan el miedo y la inseguridad en los niños.

Si dichos gestos son sistemáticos se formaría un ciclo infinito de golpeadores. Una de las principales razones por las cuales resulta tan difícil eliminar la violencia en el seno familiar.

La Constitución de la República de Cuba en su artículo 84 reconoce la obligación de los padres en cuanto a la protección, responsabilidad y educación de los menores, y a su vez el 85 expone que la violencia familiar, en cualquiera de sus manifestaciones, se considera destructiva de las personas implicadas y sancionada por la ley. Por otra parte, el Código de las Familias establece las expresiones de violencia familiar, entre ellas el maltrato verbal, físico, psíquico, moral, sexual, económico o patrimonial, la negligencia, la desatención y el abandono, ya sea por acción u omisión, directa o indirecta.

Educación o maltrato?

Ambos documentos legales abogan por la salvaguarda de los menores, pero el primer cambio debe venir desde la familia en el cuidado y amor de los infantes. Asimismo, la comunidad debe procurar por su protección, como un agente externo que no debe hacer oídos sordos a los golpes. Cuidar con amor y respeto a los niños garantiza una sociedad sana, donde actitudes de comprensión logren moldear y formar a las futuras generaciones.

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Sobre el autor: Beatriz Mendoza Triana

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