Cuando Andrés Capote González, vecino de la calle 52, entre 7 y 9, en el municipio de Jagüey Grande, escribió a esta sección, todavía no eran públicas las nuevas disposiciones acerca de la impresión y distribución de periódicos.El problema que lo aqueja, no por recurrente deja de tener importancia: “Desde hace un tiempo —comenta— afronto dificultades para recibir la prensa, pues soy suscriptor de Juventud Rebelde, Trabajadores y Girón. La última entrega llegó con varios ejemplares, fechados entre el 13 y el 30 de noviembre de 2025.
“En la unidad de correos me dijeron que lo llevarían, pero hasta hoy la afirmación carece de veracidad. Por otro lado, alegaron que, si iniciaba el pago a jubilados, detenían la entrega. Realmente, cuesta trabajo entender dicha disposición, porque el contrato establece abonar el importe por adelantado.

“Se trata de un problema ya generalizado entre los suscriptores del municipio. Espero la solución para no renunciar a un servicio que poseo desde hace muchos años”.He aquí la respuesta de Yadir Edilio Laurencio Portelles, director general de Correos en Matanzas, quien reconoce la autenticidad del planteamiento del lector.
“Con el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de los Estados Unidos hacia nuestro país, Correos de Cuba enfrenta serias afectaciones con el recorte de la disponibilidad de combustibles. En consecuencia, la distribución de la prensa se realizaba cada tres días a la semana.
“Agotados los escasos recursos, se emitieron indicaciones precisas en torno a la impresión de la prensa escrita nacional. Durante más de 21 días resultó imposible recogerla en el Combinado de Periódico Granma, de La Habana. Fue así que se adoptaron alternativas para su envío hacia los municipios, toda vez que arribara a la cabecera provincial.
“En la actualidad, contamos con la cooperación de la Empresa provincial de Transporte, TaxisCuba, ómnibus Medibús u otros medios. De acuerdo con las vigentes medidas, Capote González no recibirá Juventud Rebelde ni Girón, hasta tanto se restablezcan las condiciones para ello”.
LA PAPA, FRESCA LA PAPA…
Así pregonan por las calles los vendedores ambulantes que anuncian la venta del tubérculo a 450 pesos cada libra. Lo afirma Carmelo Martínez, vecino de la calle Zaragoza, entre Manzano y Daoiz, en esta ciudad, quien se pregunta:
“¿Cómo es posible que el Estado no pueda garantizar su distribución, mientras varios vendedores particulares asumen dicha función a un precio exorbitante? ¿De dónde sacaron el socorrido alimento que aún no se oferta en los mercados agropecuarios? ¿Los inspectores estatales no lo conciben como ilegalidad? ¿Existe autorización para comercializar la papa?”.
Apartado 1433, como siempre, exige respuesta pública de las autoridades competentes. Este espacio es todo suyo.
