No existe un solo rostro para el amor, sino muchos. El 14 de febrero, cada quien hace gala de un verbo propio: besar, abrazar, trabajar, estudiar, consentir, apoyar, mimar, amar…



Hay quienes dicen “te quiero” con un ramo de flores, con un chat que suple distancias, y otros que prefieren dejar escrito su sentimiento con tinta y aguja sobre la piel. Las manos hablan: unas, arrugadas por el tiempo, permanecen entrelazadas como el primer día; otras, jóvenes, caminan juntas hacia un futuro compartido.

Los labios besan con la calma de quienes no tienen prisa.También las madres, fieles enamoradas de sus hijos, regalan el beso más honesto de la jornada.



Y entre globos, flores y ferias de regalos, alguien recordó que el amor también se llama patria. Porque querer a otro también es querer lo que compartimos: esta tierra, esta gente, este mismo aire de febrero.

Hoy no es el día de un solo amor. Hay muchos, tantos que no caben en estas fotos.







