Trump y la política de latigazos

Trump y la política de latigazos

Al comienzo de su actual administración el presidente estadounidense Donald Trump lanzó una serie de advertencias contra varias naciones, aliadas o no, en relación con reclamos de diversa índole. Muchas de las mismas, en virtud de la mitomanía que suele acompañar a buena parte de las declaraciones del mandatario, no fueron tomadas demasiado en serio.

El desarrollo de su mandato, a casi un año de su inicio, junto a la continuidad de las inverosímiles declaraciones y la desconcertante política exterior de su gobierno, hacen repensar a analistas, políticos y jefes de Estado sobre la verosimilitud de los comentarios trumpistas. Lo que antaño parecía una declaración grandilocuente y de improbable ejecución, luego del ataque a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, cobra otro sentido, siendo tomada como una peligrosa advertencia imperialista.

No en vano varios integrantes de la alianza noratlántica han llamado al diálogo al Secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, frente al resurgimiento de las pretensiones norteamericanas sobre Groenlandia; la isla más grande del orbe que, durante siglos, ha permanecido bajo control de Dinamarca.

Es este el principal sello de la política exterior del trumpismo: emitir altisonantes declaraciones con tono amenazante, forzando un repliegue y arrancando varias concesiones a los rivales geopolíticos. Esta política de tira y encoge, dada la fuerza económica y militar que aún posee Estados Unidos en Occidente y el mundo, ha posibilitado al gobierno norteamericano la obtención de importantes ventajas en su disputa con China en América Latina o en el abastecimiento bélico a Ucrania y Europa.

Cabe destacar que los dividendos que semejante política pueda conllevar, además de ser coyunturales por estar sujetos a la ausencia de potencias o bloques que desplacen la hegemonía norteamericana, pueden acarrear como secuela un desgaste de la imagen y el rol en distintas instancias multilaterales, así como en las relaciones de Estados Unidos con sus aliados.

Asimismo, la abierta injerencia y coacción empleadas por el presente gabinete presidencial pudieran causar una reacción izquierdista a largo plazo, coadyuvando en el futuro a un resurgimiento progresista o al apuntalamiento de alternativas existentes. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)


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Sobre el autor: José Carlos Aguiar Serrano

Lic. Marxismo-Leninismo e Historia por la Universidad de Matanzas. Ex profesor universitario.

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