
Si de barrios de Matanzas se trata, la Marina ocupa un lugar especial en la historia y el imaginario de la ciudad.
Sus calles y su gente son hoy los protagonistas en este fotorreportaje que nos ofrece Raúl Navarro González.







Si de barrios de Matanzas se trata, la Marina ocupa un lugar especial en la historia y el imaginario de la ciudad.
Sus calles y su gente son hoy los protagonistas en este fotorreportaje que nos ofrece Raúl Navarro González.
Me da dolor La Marina, cuna de los Tejera, desde mi abuelo canario, muy «económico» él, que encontró allí una casa por solo dos pesos mensuales de alquiler, donde crió a sus ocho hijos, entre ellos mi padre. La Marina es más mito que otra cosa. Allí vive gente honrada, humilde, que lleva en sus venas el culto a sus ancestros africanos. Y que merece que reanimen su barrio, que las aguas albañales desaparezcan de sus calles, que sus fachadas recuperen su color, que no los signe el hecho de ser «marineros». Me duele La Marina, tan desatendida. Por el solo hecho de ser cuna de nombres que todavía sellan el nombre, no solo de Matanzas, sino de Cuba también en el mundo, como «Virulilla», «Saldiguera», Los Muñequitos, debiera tener otro tratamiento. Gracias a Raúl Navarro por detenerse en un lugar tan marginado. Gracias a Girón por darle cabida.