“Sobrevivir a la explosión me compromete más con mis compañeros”

Fotos: Julio Cesar

 “La vida me pasó en segundos por delante. Creo que volví a nacer. Estoy viva por dos personas que cayeron encima de mí. Vi la ola de vapor que se aproximaba y comencé a correr, perdí los zapatos y seguí corriendo“, comenta Lorien Rodríguez Sánchez, estudiante de cuarto año de Medicina y quien integra el equipo de Cruz Roja Cubana.

Desde la noche del viernes se había incorporado a las fuerzas de Rescate y Salvamento para asistir a los posibles lesionados. El sueño acumulado luego de una jornada de guardia en una institución de salud no le impidió dar el paso al frente.

A las cuatro de las mañana del sábado pensábamos que se había contenido el fuego en el primer tanque. Como yo había salido de una guardia en el hospital y apenas había descansado me recosté en una camilla.

“De pronto escucho la voz de nuestra jefa de equipo que dice: ¡Corran!, y tomé la camilla y comencé a correr. Corrí con desesperación. Veía como la ola de vapor me alcanzaba, sentía el fuerte calor lastimando mi piel. Volví a caer al suelo y dos personas se abalanzaron sobre mí, protegiéndome de la onda expansiva. Gracias a ellos estoy contando esta historia”.

“En ese instante entré en pánico y apenas podía mover los brazos por el dolor fuerte que sentía. Una pipa pasó por mi lado y corrí fuerte y por esas cosas que a veces no tienen explicación alcancé el vehículo por la puerta del chofer y no sé cómo, pero accedí al interior de la cabina pasando sobre él“.

Una vez sobre el vehículo comenzaron a rescatar a las personas que se encontraban en la carretera. Ya fuera de peligro, la suerte de sus compañeros del equipo de rescate y salvamento le produjo una gran angustia.

Una vez en el hospital ella misma se aplicó los primeros auxilios en las lesiones de los brazos. Una idea le martillaba una y otra vez: “¿Cuál sería la suerte de sus compañeros?”.

Solo recobró la calma cuando se reencontró con sus compañeros de la Cruz Roja, y tras lanzar una mirada sobre todo el equipo entendió que la totalidad había sobrevivido a la fuerte explosión.

La joven estudiante sufrió quemaduras de primer grado en sus brazos, pero las lesiones no la amilanaron. Decidió regresar al puesto de mando para asistir a los lesionados. El domingo en la mañana se encontraba en una casa de campaña atendiendo a los heridos.

Reconoce que la batalla contra el incendio que asola a la Base de Supertanqueros en Matanzas tomará varios días, y ella prefiere estar donde más se le necesita, en el Puesto de Mando de la Cruz Roja. Sobrevivir a la fuerte explosión le reafirmó que ese es su lugar, y allí permanecerá hasta que todo acabe.

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Sobre el autor: Arnaldo Mirabal Hernández

4 Comments

  1. Mi niña que orgullosa de ti y de verte formar y saber que eres esa mujer de bien que todos sabíamos q serías. Gracias a Dios estás bien,esperemos todo salga de la mejor manera. Fuerza Matancera guerrerita por personas como tú tenemos mucha fe.

  2. Lorien es así, es de esas personas versátiles y de buen corazón; solo decirle como amigo: que la quiero ahora más todavía.
    Ella es de las mejores de esta generación de cubanos ; posee la pasión y el amor a lo que hace.
    Viva Matanzas, viva Cuba.

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