Villalonga, el don de curar

Villalonga, el don de curar

En mi infancia, mi mamá se acercaba con cuchara en mano y un pomo de Novatropín o Kaoenterín, según el síntoma. También recuerdo la efervescencia del Citrogal. Los remedios populares eran ancestrales, pero no fue hasta que salí del barrio, ya joven, que conocí los rezos, las toallas, las cintas y el sobado de piernas: «por el estómago es más peligroso». Todo depende de la idiosincrasia de cada lugar y de la suerte de tener cerca a alguien con el don de curar, algo poco común.

Nunca había oído hablar de Villalonga. Sentí curiosidad. Tal vez lo imaginé como el brujo de los dibujos animados. Al conocerlo, vi a un hombre sencillo, de ojos azules que narraban tantas historias como personas esperanzadas se han refugiado en sus dones.

Una moto llega desde Pastorita. En ella, el médico veterinario Enrique Enrique Santiago. Su nieto pidió, como otras veces, visitar a Villalonga para aliviar un malestar estomacal. En sus manos, el pomo de crema que ayuda a sus manos a hacer la labor. Duele, pero el niño no cambia su expresión ni evade la acción. Sigue su rutina y sentencia: el chocolate es el culpable.

Frente a muchas dolencias se ha enfrentado este curandero. Las hierbas medicinales son su pasaporte al éxito: chaya, mastuerzo, marilope —son algunas de las que tiene muy cerca. Mal de estómago, culebrilla, ojos de pescado… algunas de las dolencias que calma. La ciencia no ha demostrado su eficacia; la tradición popular las aprueba. (Edición web: Miguel Márquez Díaz)


Lea también

La bancarización que no termina de arrancar

La bancarización que no termina de arrancar

Gabriel Torres Rodríguez – La bancarización, concebida para ordenar la economía y acercar el país a prácticas modernas de comercio, se ha convertido para muchos en un calvario cotidiano. Las resoluciones 93/2023 del… Leer más»


Recomendado para usted

Sobre el autor: Izet Morales Rodríguez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *