Entre el asfalto y el esfuerzo: La lucha contra la basura en Matanzas. Fotos: Raúl Navarro Fuentes
El sonido de los camiones de recogida de desechos, que antes era una constante en la rutina matancera, ha sido sustituido por un silencio tenso. La belleza de nuestra ciudad se ha ido apagando bajo la acumulación de residuos, transformando esquinas y calles en focos donde el riesgo de enfermedades acecha a cada paso.






Cámara en mano y recorriendo nuestra urbe, conversamos con el director de la Empresa de Servicios Comunales, Reynol Valdés García, para conocer de primera mano los desafíos que enfrenta su equipo.
«La situación actual es crítica. La severa escasez de combustible ha obligado a la institución a una reestructuración drástica: de una flota habitual de 22 rutas mecanizadas, hoy solo operan entre siete y ocho equipos diarios. Cada jornada es una carrera contra el tiempo donde debe rendir cada gota de diésel como si fuera oro bajo un estricto racionamiento de 200 litros por día».






El director es enfático: «la prioridad no admite discusión. Los hospitales, las escuelas y las arterias principales de la ciudad se han convertido en el ‘escudo sanitario’ necesario para prevenir brotes epidémicos.
«Cada viaje de los camiones es una operación quirúrgica destinada a contener un problema que, de descontrolarse, afectaría la salud de todos».
Aunque el escenario de crisis persiste, la Empresa busca alternativas. Se trabaja en la articulación con recursos externos —sumando apoyo de otras entidades y cooperativas— y en la implementación de la tracción animal. Este último proyecto, actualmente en fase de gestión, busca dotar a los cocheros de «planchas» para cubrir las zonas de difícil acceso y aliviar la carga de los equipos mecanizados.
A pesar de los esfuerzos, el desafío es inmenso. Urge que como ciudadanos tomemos conciencia y nos sumemos al cuidado de nuestro entorno. La higiene de nuestra ciudad no es solo una tarea de Comunales; es una batalla por nuestra propia salud.



