Una carrera musical no se construye de la noche a la mañana, con un simple «quiero dedicarme a la música, ¿dónde firmo?». Se construye desde la paciencia y la disciplina, justo como la que caracteriza al cantante y compositor puertorriqueño Roberto Chabrier Báez Moraza, mejor conocido como ROBI.
Desde 2019 comenzó a lanzar una serie de sencillos. A inicios del 2020 realizó su debut oficial con «Cucando», pero fue «Pantysito» el tema que logró aumentar su visibilidad. Su trayectoria está marcada por una evolución sonora que transita entre el reguetón, el trap, el rock/pop, las baladas y lo urbano. Aunque suele abordar el amor y el desamor —y ha experimentado con el «maleanteo», como bien ha explicado en entrevistas—, ROBI también ha producido para artistas ya establecidos como Jay Wheeler, con quien colaboró, además de Young Miko y Sebastián Yatra en «Lienzo». Con todo esto, el puertorriqueño ha decidido aventurarse a mostrar su verdadera identidad como artista.
Ha mencionado a varios de sus referentes desde la infancia —Bruno Mars, Wisin (con quien también colaboró en el último tema del álbum, estrenado después del mismo), y la música que sonaba en su casa— y define el pop como el género perfecto para transmitir las emociones y mensajes de sus letras. En repetidas ocasiones ha reiterado su frase: «yo voy a hacer el pop de PR». Explica que su transición sonora la fue haciendo poco a poco, comenzando con canciones como «sorry es que soy bipolar» y su colaboración con Young Miko, cuyo videoclip suma millones de visitas y se convirtió en un éxito viral.

Antes de anunciar de forma oficial su álbum debut «sorry si soy GRRRIS», ROBI se dedicó a lanzar varios prelanzamientos. Algunos de ellos fueron «sorry es que soy intenso (Apocalipsis)», «si a los 30 seguimos solos», «OK.», «Café de Barcelona» y «sorry por esta canción (Londres)».
Cuando estrenó «BRRREAK!», quinta pista del álbum, sumó más fanáticos gracias a sus «coritos catchy», melodías refrescantes y una promoción efectiva en redes. Meses después llegó la colaboración con la artista Ivana: «FA-TAL!». En el videoclip, ROBI aprovechó para incluir referencias directas al concepto de su álbum debut, que pronto anunciaría en un tráiler publicado en su cuenta de Instagram.
«sorry por ser…» es el título de la intro que sumerge al oyente en el viaje conceptual que propone este popstar de Puerto Rico. En ella, ofrece disculpas por varias de sus acciones o características —«sorry por esto, sorry por lo otro»— hacia sí mismo o hacia otras personas. Este hilo conductor reflexivo recorre todo el disco, mostrando los matices de su personalidad: en resumen, es grrris, con esa extensión icónica de la «r» en varios de sus títulos, solo un elemento más de su universo conceptual.
Su innovación reside en mostrarse tal cual es: honesto con sus errores y pensamientos, materializando todo a través de recursos sonoros que crean una dimensión audiovisual ideal para conectar con su audiencia. Emplea ad-libs en sus versos, frases habladas, la voz de su abuela en «un niño con corbata» (una balada acústica cuyo punto fuerte es la letra, que funciona como una carta personal), y «OK.», que en su totalidad es una canción lenta pero que en momentos específicos irrumpe con una batería eléctrica, indicando la explosión ante la serenidad con la que habla de querer volver a intentarlo.
La decisión de incluir variaciones melódicas y técnicas vocales como el falsete distinguen a ROBI de muchos artistas del panorama musical actual de Puerto Rico. Dotan a su discografía en desarrollo de una imagen versátil, porque se ajusta a lo que más necesita la canción para cumplir su objetivo: ser arte.

La conexión y cohesión narrativa se mantienen a lo largo de todo el tracklist. No se puede escuchar en desorden, porque se pierde la intención original. Por ejemplo, «BRRREAK!» termina con la línea abierta «dame un…», que se completa en la siguiente pista: «jaja, sorry es que me pongo nervioso», cantando «beso que me dure hasta el siguiente». Hay también un guiño a la letra de «FA-TAL!» en el puente de «si a los 30 seguimos solos». En «sería, incluso más fácil» menciona el deseo de tener un interruptor para apagar los sentimientos, y a continuación, en «RRROTO!», inicia diciendo «los apagué, los apagué», en referencia directa a la canción anterior. En este mismo tema, para reflejar la idea de intentar arreglar algo que ya estaba roto, incorpora un sonido que remite al rasgado de un papel. Son muchos los detalles que esconde la ingeniosa y creativa producción de esta obra, que se disfruta al cien por ciento con audífonos.
ROBI no solo piensa en sus letras y melodías; entiende la identidad visual como un elemento fundamental en la construcción completa de un artista. Elementos como los gorros que usa —que no son de diseñador, pues él mismo ha dicho que no superan los tres dólares—, las corbatas que simbolizan su edad física, aunque mentalmente convive con su niño interior, y también su mono de peluche y el color rojo, presente en la diversidad de formatos de sus trabajos.
Con años de no rendirse, de intentarlo con iniciativas humildes —presentándose con covers y producciones propias—, ROBI ha demostrado que es posible crear una base sólida de fanáticos que confían en él tal como es, sin filtros. Que se pueden seguir tendencias y traducirlas al propio lenguaje para alimentar las creaciones artísticas. Además, se ha convertido en un paradigma para toda una generación de artistas emergentes que albergan la esperanza de emerger del mismo modo que él lo está haciendo.
Sorry, es que no sabía si redactar esta reseña. Lo siento, esta es la última vez que digo sorry. Pero «sorry si soy GRRRIS» es apenas el primer registro del prometedor camino que está realizando ROBI en la música. (Por Kenny Batista Perdomo/Edición web: Miguel Márquez Díaz)
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