El sonido del silencio. Texto y fotos: Julio César García
Al sur de la ciudad de Matanzas, junto al impetuoso desarrollo de la industria azucarera y el ferrocarril a mediados del siglo XIX, se produjo un gran estímulo para el crecimiento de varios núcleos poblacionales alrededor de la convergencia de las líneas férreas que unían La Habana a Matanzas, cercanas a la taberna La Unión, propiedad entonces de los hermanos Reyes, hoy municipio de Unión de Reyes.
La economía en toda esta región floreció durante el siglo XX, con ella la arquitectura y el sonido ininterrumpido de numerosos centrales que se fueron apagando de a poco como velas para la década del 2000, tras la reestructuración de la industria azucarera. Escasa fue ya la producción que quedó en estos pueblos que comprenden a Alacranes, Bermeja, Bolondrón o el propio Unión de Reyes. Sus pobladores comenzaron a emigrar a otros sitios en busca de trabajo o sencillamente viven en un ir y venir desde zonas donde poco o nada ocurre.
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Al interior de estos pueblos todavía se puede observar una vasta memoria, aún rescatable, pero que parece disolverse silenciosamente junto con el espíritu de sus lugareños. (Texto y fotos: Julio César García)