Ediciones Matanzas regaló a los lectores, y también a poetas y bailarinas, libros que demuestran la tradición y la historia literaria de Matanzas, así como la relación de otras manifestaciones artísticas con la literatura.
Uno de ellos fue dedicado a Liliam Padrón Chávez en la entrega de su Premio Nacional de Danza 2026. Liliam baila recoge textos de Ariel, Rolando Estévez, Gaudencio Rodríguez, Maylan Álvarez, Alfredo Zaldívar, Náthaly Hernández Chávez, Daniel Bermúdez y María de los Ángeles Horta.
Es un cuaderno homenaje para quien en la estética de sus coreografías ha defendido de manera coherente y hermosa la literatura y, específicamente, la obra poética de autores como Virgilio Piñera, Carilda Oliver y algunos de los que aparecen publicados. En cada uno de los poemas se eternizan los aportes humanos y danzarios de Lilita, incluso, desde una perspectiva familiar como es el caso de Náthaly.
Décimas, sonetos, versos libres, crean imágenes donde están los relevantes aportes de la creadora. Es interesante cómo La edad de las ciruelas, su reinvención coreográfica de la obra teatral de Arístides Vargas, resulta una de las más recurrentes, y que sea esa la misma que la perpetúa en el Museo de Esculturas en Madera de la Dramaturgia Cubana. Ese regalo a Lilita es un gesto inédito, cargado de cariño y luz.
La otra novedad editorial es Poetas en Matanzas (VIII), una selección de los poetas que escriben poesía en la provincia, en el período de 2015 a 2025, que sigue la tradición de las publicaciones de este tipo, que han visualizado y dignificado a la poesía matancera, desde que en 1958 la Peña Literaria de Matanzas presentara su histórica selección que sembró la semilla. En este caso, el trabajo de Alfredo Zaldívar, Maylan Álvarez y Náthaly Hernández recoge autores muy jóvenes, hasta los más consagrados, en una muestra que ejemplifica presente y futuro de la poesía en esta provincia.
Ambos libros reafirman el nombre de Matanzas Ciudad de los Poetas, de la Atenas de Cuba, y también a la aspiración de declararse Ciudad Creativa en Literatura de la Unesco, cuyo expediente está completado y listo para ser enviado. Acciones como estas contribuyen a trazar en la historia pasada y presente de la literatura matancera, que se dignifica con su riqueza editorial, realización de eventos, publicaciones únicas, confluencia de géneros literarios que abarcan la poesía, la dramaturgia, el ensayo, la narrativa, así como una nueva generación de autores que dialoga de manera orgánica con las anteriores.
Poetas en Matanzas (VIII) y Liliam baila, ambos con diseño de Joham E. Trujillo, reafirman esas potencialidades de una ciudad que escribe y se asienta entre lo más renombrado de la literatura y la cultura en Cuba.
